[/caption]
Para 2010, y en un escenario inercial, sin cambios en el paquete económico aprobado por el Congreso de la Unión, precisaron, el PIB sólo crecerá 0.3 por ciento porque el consumo privado mostrará una contracción de 0.2 por ciento, debido al incremento de impuestos aprobado por el Congreso, que reducirá el ingreso neto disponible de las familias y su poder de compra.
Además, explicaron, el incremento de los salarios nominales a tasas inferiores al ajuste de los precios de la canasta básica, sumado a la persistente caída del crédito, comprimirán también el consumo privado.
La inversión privada, en el mejor de los casos, sólo se incrementará marginalmente en 2010, por la contracción del consumo privado y el escaso efecto de arrastre de las exportaciones, así como la persistente restricción de liquidez y la aversión al riesgo asociado al nulo crecimiento.
El efecto de arrastre de las exportaciones no será significativo; su aportación al crecimiento del PIB mexicano será de apenas 0.02 por ciento en 2010, y el balance de cuenta corriente presentará un déficit de 12 mil millones de dólares, destacaron los investigadores.
Por el casi nulo crecimiento del PIB, explicaron, en ese año no habrá incremento del empleo registrado en el IMSS.
Nuestro pronóstico de inflación, considerando el efecto del alza de impuestos al consumo, así como los probables aumentos de precios y tarifas del sector público, es de cinco por ciento en 2010, agregaron.
Frente a esta perspectiva, propusieron un escenario alternativo, con políticas macroeconómicas contracíclicas para estimular el crecimiento. En este escenario, el Estado debiera fomentar la demanda interna agregada a través de la inversión pública, del gasto social y del gasto promocional del desarrollo, que tiene un efecto más que proporcional sobre el PIB, ya que impacta positivamente el consumo y la inversión privados.
Por ello, recomendaron que durante 2010 la inversión pública se incremente, en términos reales, a una tasa de 38 por ciento, respecto a 2009 (lo que significaría una expansión fiscal de dos por ciento del PIB), y que se registre un incremento del gasto público social y promocional de desarrollo, equivalente a 0.5 por cuento del PIB. La expansión fiscal agregada sería así de 2.5 por ciento del Producto.
Este escenario alternativo también contempla una política monetaria más laxa, donde el Banco de México reduciría su tasa objetivo al cuatro por ciento anual al cierre del 2010.
Bajo este escenario, el PIB se incrementaría a una tasa de 5.1 por ciento anual durante 2010. El consumo privado comenzaría a recuperarse a una tasa de 2.4 por ciento; se observaría un incremento de la inversión privada en 2.7 por ciento, y habría una creación de 500 mil puestos de trabajo inscritos en el IMSS.
Un deslizamiento mayor del tipo de cambio permitiría que el saldo de las exportaciones netas aportara una contribución positiva al crecimiento económico (de 0.38 puntos porcentuales del PIB), y el déficit de cuenta corriente no se incrementaría de forma significativa, puesto que en este escenario ocurriría un efecto sustitución de importaciones al observarse un tipo de cambio menos sobrevaluado respecto a su nivel de equilibrio de largo plazo, precisaron.
De esta manera, resumieron, el déficit público no crecería a una magnitud igual a la expansión fiscal, puesto que a mayor crecimiento económico corresponde una mayor recaudación, de manera que el déficit fiscal se ubicaría alrededor del 4.3 por ciento del PIB, y la inflación se mantendría a una tasa de cinco por ciento anual.Te podría interesar...








Esta conversación es moderada acorde a las reglas de la comunidad “Ciudadanía Express” . Por favor lee las reglas antes de unirte a ella.
Para revisar las reglas da clic aquí