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“Yo siempre les digo que no vayan a la universidad, es una mala experiencia, yo no tuve dinero para ir a la universidad, pero fui a la biblioteca, me pasaba tres días a la semana en la biblioteca y eso hice durante 10 años, me gradué de la biblioteca cuando tenía 23 años de edad y me fui de ahí a conocer otras cosas, en la bibliotecas se obtiene una gran cantidad de cosas sin gastar dinero”, recordó.
Bradbury tenía entonces 23 años entonces, estaba recién casado, no tenía dinero pero sí ganas de escribir. “Me gasté nueve dólares en máquinas de la biblioteca de la UCLA y nueve días para escribir la primera versión de Fahrenheit, eso es verdad, no miento”, dijo.
“Los libros eran parte de mi vida, era natural que yo escribiera, yo tomaba libros de todas las bibliotecas, cada semana me llevaba 10 libros y la bibliotecaria me decía, no puedes llevarte tantos libros”, recordó.
El escritor que ha escrito 144 libros, entre novelas, cuentos cortos, ensayos, poemas, guiones e incluso obras de teatro, contó cómo en 1945 durmió con los muertos en la isla de Pátzcuaro, Michoacán: “Esa imagen se ha quedado conmigo toda mi vida, de hecho cuando regresé a Estados Unidos escribí un libro acerca de eso”
También contó cómo en su primer viaje en Guadalajara se hospedó en el peor hotel de la ciudad, el Fénix, “porque no tenía dinero para pagar otro”, y que en ese viaje conoció a uno de sus mentores literarios, el escritor estadounidense John Ernest Steinbeck (La perla, 1947), y al cine fotógrafo Gabriel Figueroa.
Bradbury es uno de los pocos que recuerda su nacimiento, incluso estando dentro del vientre de su madre, “yo nací a los 10 meses, la mayoría de los niños nacen a los 9 meses, yo me quedé un mes más y recuerdo haber estado en el vientre de mi madre, y cuando nací tenía perfecta vista, perfecta visión, y cuando salí gritando de alegría, de alegría de haber nacido”, recordó.
Dijo finalmente, y como una de sus últimas profecías de Bradbury, que tarde que temprano todos estamos destinados a convertirnos en marcianos.
“Hace 40 años fue el primer viaje a la luna, pero nos debidos haber quedado en la Luna para colonizarla y prepara el Marte, porque Marte es nuestro destino, lo que me preocupa es que no estamos ya en Marte, nosotros deberíamos ser los marcianos”, declaró.
Bradbury es uno de los pocos escritores cuya fama ha trascendido las fronteras terrestres, cuando en 1971 astronautas bautizaron un cráter de la luna con el título de una de sus novelas Dandelion Wine.Te podría interesar...








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