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En esta ocasión, la proyección y charla con el público asistente, se llevará acabo en dos sesiones, la primera este miércoles 13 y el jueves 14 de julio a las 19:30 horas.
Hace ya treinta años, el 17 de marzo de 1974, un hombre murió de un ataque cardíaco en los baños de la Penn Station de Nueva York. En su pasaporte la dirección de contacto estaba borrada y su cuerpo fue enviado a la morgue de la ciudad, donde pasó tres días antes de que alguien se presentara a reclamarlo. Esa muerte terrible, solitaria y anónima es, irónicamente, la página que cierra la biografía de Louis Kahn, un gigante que marcó la historia de la arquitectura en la segunda mitad del siglo XX. Y es también la escena con que se inicia un documental estrenado en los cines de Estados Unidos, ‘My Architect: A Son Journey’ [Mi Arquitecto: La Jornada de un Hijo], dirigido por Nathaniel Kahn, uno de los dos hijos que el célebre personaje tuvo fuera de su matrimonio.
Porque su vida privada fue caótica, tan compleja como su genio. Cuando murió, los obituarios dijeron que le sobrevivían su mujer, Esther, y su hija, Sue Ann. Pero resultó que además de esa familia, Kahn mantuvo otros dos hogares, dos largas relaciones que dieron origen a otra niña y a Nathaniel, hijo de la arquitecta-paisajista Harriet Pattison. Nathaniel tenía 11 años cuando murió su padre. En su memoria, los recuerdos son crípticos y escasos, breves sinopsis de las visitas semanales que hacía a casa.
Para conocer a la figura enigmática que fue el arquitecto, Nathaniel se lanzó en una jornada de cinco años en la que recorrió los clásicos edificios de Kahn. A través de la obra quiso conocer al maestro, al padre y los detalles ignorados de su historia personal. El resultado es un cuento conmovedor, donde la arquitectura, Nathaniel y Louis Kahn se turnan el protagonismo. “De cierta forma, el filme fue como conjurarlo, traerlo de vuelta de la muerte por dos horas’, dijo recientemente a la prensa el autor del documental. ‘Mientras fui pequeño nunca vi mucho del mundo de mi padre, sólo una parte a través de un agujero del porte de una cerradura. Pero lo que vi fue fascinante”.Te podría interesar...








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