Esto sucede dentro de un sistema corrompido, en una entidad pobre y relegada de un país tercermundista. Por eso hace algunos años ya se había pensado en la ineficacia del edificio central de derecho de la UABJO, catalogado patrimonio de la humanidad, y las mentalidades objetivas imaginaron convertirlo en un flamante hotel (así, el aula que ocupaba el grupo 540 de mi amiga Mariana Vázquez sería la suite 32, y el aula 1, atrás de la estatua de Benito Juárez García, sería la suite 3; el patio principal sería convertido en alberca con un lindo césped alrededor en vez de su piedra cantera centenaria). Incluso ya en vacaciones se presta o renta como dormitorio a músicos del festival anual Humánitas.
En menos de 3 años escolares (2007-2010), la escuela de derecho ha tenido 4 directores y un comité académico administrativo de 3 elementos (ahora mismo se fragua otro cambio debido a la deplorable administración de gente como el referido licenciado Reynel, de lo que el director actual no se ha enterado, por lo que sirva esta nota de opinión para su conocimiento). Hay huelga de un sindicato durante una semana, termina esta huelga e inicia el otro sindicato con la suya y luego el otro que se acaba de formar; paros laborales más seguido que huelgas; irrupciones violentas en edificios por parte de alumnos inconformes, de porros que intentan vivir del presupuesto de la UABJO (muchos consiguen posicionarse como profesores) o de rechazados. Hay actividades un día, y al otro no, ni al otro y al otro día mucho menos porque es viernes. Y los pobres hombres y mujeres que trataron de hacer trámites piensan en irse de ilegales al otro lado, en donde no haga falta el título profesional, lejos de Oaxaca, donde nunca más se sepa de gente como Reynel o de la encargada de la ventanilla del servicio social de derecho en rectoría. Sin embargo no tienen ni para el pasaje y hacen lo poco posible, lo que está en sus propias manos: esperar en la incertidumbre de que las fechas pasan y se llenan de una zozobra que les produce colitis o que les hace llenarse de ronchas en brazos, piernas y otras partes. Otros sólo regresan a casa y, si no tienen novio-a para desahogarse, corren a meterse entre los brazos de su madre para llorar allí largamente con un llanto quedito, como el personaje Natalia de Juan Rulfo. Esos son los más sanos, porque hay otros que, recordando acciones de asesinos seriales, quisieran tener capacidad de ser como ellos y asesinar.
Entonces, no se vislumbra el buen horizonte ni siquiera para quienes logran al fin concluir algunos trámites burocráticos (vendrán otros), ni hay esperanzas de que las cosas cambien. Los profesores seguirán dando clases triviales (la gran parte no tienen capacidad para más) y lo harán sólo para exhibirse y contar con un renglón más en su currículum aunque cobren lo mínimo o no cobren; continuarán los licenciados Reyneles y el colmo será cuando a uno de estos Reyneles se le ocurra participar en comicios electorales internos y su adversaria sea la de la ventanilla de servicio social. Para entonces uno habrá aprendido a reír como si se fuera cómplice.Te podría interesar...








Esta conversación es moderada acorde a las reglas de la comunidad “Ciudadanía Express” . Por favor lee las reglas antes de unirte a ella.
Para revisar las reglas da clic aquí
![]() |
Mario Mar. 08 de may., 2012.Eres mi ídolo, Olaf. Ojalá puedas escribirme o responder este mensaje. |