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Al visitar las instalaciones de la UDUAL, en Ciudad Universitaria, para impartir la conferencia El “negocio” del conocimiento —“y entrecomillo la palabra negocio, tan sólo para provocar”—, señaló que “las universidades desde hace tiempo ya no tienen el monopolio del saber y las empresas lo han aprovechado para sumarse a la actividad docente, creando verdaderas fábricas de graduados, mucho más eficientes a la hora de otorgar títulos que las mismas universidades”.
Sin embargo, acotó la profesora, lo que esas grandes firmas no pueden hacer es brindar “la experiencia universitaria”, que hace que el individuo formado en estas instituciones esté consciente de que no se está preparando “para obtener un buen empleo, sino para servir a la sociedad”.
Condiciones que se transforman
Desde siempre, el avance de la tecnología no sólo ha abierto nuevos horizontes, sino provocado una serie de expectativas que de alguna manera hermanan al pasado con el presente.
Para demostrarlo, leyó un fragmento que decía: “La influencia de este invento en las relaciones políticas, sociales y comerciales de este mundo cada vez más extenso nos conduce a una revolución sin precedentes, y el espacio en relación a la información entre los territorios y los ciudadanos quedará aniquilado”.
“¿A qué invento se refiere?”, preguntó, “Parece ser que a la internet, ¿no? En realidad esto es parte del discurso de un congresista estadounidense en favor de la construcción del telégrafo en 1847”, explicó Tubella, quien añadió que así como este invento cambió el rostro del siglo XIX, la red lo está haciendo en el XXI.
La catedrática expuso que no sólo la Universitat Oberta de Catalunya se beneficia de este cambio de paradigmas que permite a la UOC funcionar exclusivamente en la internet, sino que ha generado una serie de fenómenos que comienzan a preocupar a instituciones tradicionales que no han sabido ver el potencial de las nuevas aplicaciones.
“Muchas universidades ven con desconcierto que cada vez son más los alumnos que no se presentan a clases, pero que acreditan con buenas notas debido a que consultan sitios como el academicearth.org, una web donde siete universidades de Estados Unidos (como Stanford, Yale, Berkeley, MIT y Princeton) ponen sus contenidos al alcance de todos, y no sólo los textos escritos, sino las clases”.
“Este es el caso del profesor de física Walter Levin, del MIT, que subió sus lecciones a YouTube, y ha conseguido que éstas sean vistas por más de cuatro millones de personas, muchas de ellas estudiantes de física que han preparado sus exámenes frente al ordenador en vez de hacerlo en los salones de su instituto”.
Por todo ello, la académica advirtió que en vez de sobresaltarse por los cambios de mentalidad que impone el avance tecnológico, las universidades de hoy deben prepararse para enfrentar los retos del mañana.
La cooperación, la clave del futuro
“Una de las enseñanzas que nos ha dejado el cibermundo es que no todo es lucro, y mucho del progreso que ha alcanzado este espacio virtual es gracias a usuarios que han optado por cooperar entre sí para crear desarrollos sin esperar remuneración alguna, sino reconocimiento”, explicó.
La rectora expuso que esta experiencia es particularmente útil para las universidades, que si en un pasado intentaron fragmentarse, al unir fuerzas suben rápidamente en los rankings de evaluación.
“Este es el caso de la Sorbona, que en algún momento se separó en las sedes París I, París II, París III, que solas no figuran en los catálogos de las mejores instituciones, pero una vez reunidas comenzaron a puntear alto en el ranking de Shangai”.Te podría interesar...








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