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A ante la presencia del senador perredista Graco Ramírez, del líder diputado local convergente Benjamín Robles y del dirigente de la Alianza del transporte Istmo-Costa, Rubén Carballo, el aspirante a la legislatura por este distrito, Carol Antonio, afirmó convencido: “No cabe duda, le hemos ganado al PRI la campaña, ahora vamos a convertir este júbilo en una montaña de votos para acabar electoralmente con Ulises Ruiz y desalentar la amenaza de fraude”.
Compartiendo con Gabino la jubilosa efervescencia ciudadana, Graco Ramírez sostuvo que todo apunta a una extraordinaria e histórica victoria de Oaxaca, y con el regocijo de la gente puntualizó: “tengo la convicción absoluta, porque hay pueblo y hay líder, ese líder se llama Gabino Cué”.
Hombres y mujeres de todas las edades no paraban de llegar; venidos de todos los puntos de este antiguamente llamado emporio jeromeño, habían hecho un paréntesis en el convivio familiar dedicado a los padres en su día, por eso las señoras relucían con sus enaguas y huipiles multicolores y los varones caminaban enchidos de orgullo para aplaudir y vitorear cuando Graco Ramírez sentenció: “¡Gabino será gobernador!”.
En su intervención, el candidato de la paz y el progreso, posando su mirada sobre un escenario ocupado ya por más de dos mil personas, apuntó: “Percibo un gran ánimo esperanzado, 2010 es el año que hemos estado esperando, las encuestas señalan que si hoy fueran las elecciones ganaríamos por 6 puntos porcentuales”. Y este ánimo se desbordó en las gargantas coreando el nombre de su líder.
Enseguida Gabino resumió los compromisos asumidos a lo largo de estos 50 días de campaña. Destacó que la política social será el eje fundamental de su programa de gobierno, refirió las proclamas firmadas en torno al campo, la salud, la seguridad, el respeto a los derechos de los pueblos indígenas y a la educación; a este respecto vislumbró: “Veo a los maestros y a las maestras participando activamente en la construcción del cambio, en la planeación educativa, en el diseño de propuestas que permitan mejorar la calidad de la educación”.
Concluyó entonces: “Veo a las oaxaqueñas y a los oaxaqueños marchando juntos, brazo con brazo, apuntando hacia un futuro inédito, hacia el Oaxaca brillante que habremos de heredar a nuestros hijos y nuestras hijas; sólo faltan dos semanas para el triunfo del pueblo, para iniciar el cambio”. Y lanzó a los cuatro vientos: “¡Que vivan los hombres y las mujeres de Oaxaca! ¡Que viva Oaxaca!”.
Sería difícil describir el sonido que inundó el aire de Ixtepec







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