
Ante el director del IEEA, Cipriano Flores Cruz y del coordinador de asesores cubanos en Oaxaca, Tomás Sourd Martínez, recordó que para la administración de Ruiz Ortiz la educación es y seguirá siendo la palanca fundamental para el desarrollo de los pueblos, por ello, consideró necesario que para el Sur-Sureste del país haya una nueva óptica de la política educativa nacional, para avanzar con pasos firmes.
Aseguró que si no hay una visión consensada sobre la educación de los pueblos originarios no se llegará a ningún lado. Ante ello también pidió a los gobiernos como a la sociedad en general, trabajar de manera conjunta para crear y adoptar una política de estado exitosa en ese sentido.
Por su parte, el director del IEEA, Cipriano Cruz Flores, agradeció a asesores, autoridades municipales y alfabetizadores por acudir a este encuentro, que busca conocer testimonios y hacer reflexiones sobre las prácticas alfabetizadoras llevadas a cabo en la entidad.
Subrayó que la labor del Jefe del Ejecutivo estatal no tiene precedentes en el país, pues en su sexenio ha destinado más de 350 millones de pesos para abatir el rezago educativo.
Lo anterior, dijo, se refleja en cifras tan significativas como el haber pasado en seis años de administración, de 21.5 a 10 personas de cada 100 que no saben leer ni escribir, logrando colocarse en varias ocasiones en los primeros lugares en alfabetización, superando incluso a entidades como Chiapas, Guerrero, Veracruz y Puebla.
En ese mismo sentido, informó que actualmente hay más de 35 mil personas estudiando y otras 30 mil perfeccionando sus conocimientos. Mientras que en lo que va del sexenio se han entregado más de 164 mil certificados de personas que han concluido su primaria y secundaria.
Finalmente agradeció el apoyo del gobierno cubano por apoyar en la ardua tarea de alfabetización a más oaxaqueños a través del método “Yo sí puedo”, contando con la asistencia de mil 500 asesores de ese país.
Entregan reconocimiento póstumo al escritor Carlos Montemayor
Durante el evento, se entregó un reconocimiento póstumo al escritor mexicano Carlos Montemayor, mismo que fue recibido por su esposa, Susana Patricia de la Garza, por ser un invaluable promotor de los pueblos indígenas del país.
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