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El libro que fue presentado en la galería de Soid Pastrana, pintor que ilustró este ejemplar, cuya recopilación de textos estuvo a cargo de Carlos Martínez Rentería, nació de dos coincidencias, según describe el compilador en la presentación.
Una de esas cosas fue porque la revista Generación, que dirige Rentería, se propuso reeditar a principio de este año el número especial que en 2003 dedicó a Charles Bukowski. Simultáneamente invitaron al pintor juchiteco Soid Pastrana a exponer una carpeta de grabados en la ciudad de Los Ángeles, California, con tal motivo decidió dedicar su más reciente trabajo gráfico a la memoria del “viejo indecente”.
Ambas circunstancias confluyen ahora en este volumen que reúne sólo los textos inéditos que se entregaron para la nueva reedición bukowskiana, así como las lúdicas-lúbricas pinturas, dibujos en color y blanco y negro que realizó Soid para su exhibición a mediados de este año en la ciudad en donde nació y vivió el autor de La máquina de follar, en las cuales se fusiona la cosmogonía istmeña con la parafernalia “etilizada” y misógina del viejo Chinaski, quien muy posiblemente hubiera sido feliz en aquellas tierras de borracheras interminables y mujeres voluptuosas.
En las páginas de este libro se pueden apreciar textos de autores como Heriberto Yepez, Guillermo Fadanelli y José Mariano Leyva, quienes se plantean nuevas disyuntivas que nos muestran un panorama mucho más rico en matices e intensidades en la obra de un autor que, más allá de los lugares comunes y la leyenda que él supo inventarse, debe considerarse entre los grandes exponentes de la literatura norteamericana.
Sobre el autor de Música de cañerías Yepez escribió: “Bukowski corre el riesgo de que su significación se estanque en lo meramente anecdótico o cutáneo, como le ocurrió a Cervantes, incluso a Borges. Leerlo desde su mundo aparente, no buscar sus adentros. Cada vez que leo algo sobre Bukowski me pregunto, ¿qué no se han dado cuenta que ese Bukowski es la caricatura de Bukowski y nada más?”.
Michael Matus afirma “algunos dicen que Charles Bukowski es la personificación del mal en la tierra, no creo que sea así; pienso que Bukowski sólo creó una ventana para ver a través de ella la decadencia social que se vivía y se sigue viviendo en una ciudad tan grande como Los Ángeles, bueno, no sólo Los Ángeles, por lo general en estos tiempos la miseria abunda por todas partes”.
Otros autores que reflexionan en torno a la vigencia de Bukowski son el también novelista JM Servín quien nos dice: “Bukowski fue un hijo de Satanás. Pocos escritores han personificado mejor en vida y obra al antihéroe de la ordinaria locura urbana. Ya en la vejez terminó su compromiso con la transgresión y se dejó querer por la celebridad ganada con una obra de violenta belleza, evocativa de la soledad, el asco y el horror del inadaptado”. Así también se puede leer a Roberto Castillo Udiarte, quien a través de una entrevista, cuenta cómo y por qué fue el primer autor mexicano en traducir a Bukowski.Te podría interesar...








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