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Llama Villoro a compartir la lectura con la niñez, como una forma de efecto

Miércoles 21 de julio, 2010.
05:30 pm
89 lecturas | 1 comentarios

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    Artemisa MENDIZÁBAL/Conaculta  Oaxaca, México.- El escritor Juan Villoro afirmó que la mejor forma de compartir la lectura es acercarse a los niños y convertirla en una forma de afecto; es entonces, cuando los pequeños realmente entienden que leer no sólo es algo entretenido sino también una forma de dar amor y cariño. Y agregó que quienes han tenido la suerte de que sus padres, abuelos o hermanos mayores les lean cuentos, conservan siempre esa voz amable en la memoria.   Durante la visita que realizó ayer por la tarde a la Sala de Lectura Francisco Villa de la Confederación Nacional Campesina, acompañado por Gloria Ávila, coordinadora de ese espacio, el escritor, cronista, ensayista, novelista y comentarista de futbol, compartió con quienes allí se dieron cita para escuchar sus experiencias en torno de sus primeros acercamientos a la lectura, sus primeros pasos en las letras, sus preferencias literarias y la versátil obra que ha construido.   juanvillo8Se definió a sí mismo como un lector tardío, ya que en su niñez no tuvo acceso a libros acordes con su edad, pues sus padres, profesionales universitarios, sólo tenían libros relacionados con sus temas de trabajo, por lo que no le inculcaron la lectura ni le leyeron cuentos. De esta suerte, su contacto con los libros fue muy azaroso a través de la escuela, fue algo forzado y en su opinión, cuando se lee por obligación,  rara vez se encuentra en ellos el gusto y el placer.          Villoro recordó que su gusto por la lectura comenzó durante las vacaciones de tránsito entre la secundaria y la preparatoria, cuando un amigo suyo leyó De perfil, de José Agustín, y se lo recomendó. La casualidad quiso que esa novela tratara de un muchacho que está en sus vacaciones de conclusión de secundaria e inicio de la preparatoria; los padres del personaje están en proceso de divorcio sus padres acababan de hacerlo; y él era un gran aficionado al rock, también como el personaje.        “Me identifique increíblemente con el personaje y leí el libro como si fuera una lectura en espejo. Sentí que era mi vida. A partir de ese momento me sentí incluido de tal manera en la literatura, que dije esto es para mí. Nunca pensé que lo que había sentido y vivido hasta ese momento, pudiera formar parte de una obra literaria.        Pensaba que la literatura era algo que se había hecho en Grecia o en la España antigua y que sus autores estaban muertos, no imaginaba que hubiera escritores vivos. Me identifique tanto que encontré mi vocación”, subrayó.        Agregó que en ese momento se convirtió en el escritor más inculto de la lengua castellana, porque apenas había leído un libro por gusto y ya quería escribir uno propio. Ahí comenzó todo, se puso a escribir de inmediato “con enorme torpeza”, todo aquello que había oído, historias de familia. Así, a los 15 años, Juan Villoro nació a la lectura y a la escritura.        A partir de su vivencia, aseguró que para ser escritor hay que ser lector, pues leer es muy importante. En su opinión, uno de los problemas de los jóvenes escritores es que quieren escribir antes de leer y a veces hasta publicar antes de escribir.        “Cuando empecé a escribir me estrellé de inmediato, porque escribía desahogos, confesiones, pero no literatura. Entonces, vi un anuncio en el periódico sobre un taller literario gratuito en el  piso 10 de la Torre de Rectoría de la UNAM, me inscribí y tuve como maestro al escritor ecuatoriano Miguel Donoso Pareja, empecé a relacionarme con gente del mundo literario y luego, entré al taller de Augusto Monterroso”, relató.        Hoy, dijo, sus lecturas son fundamentalmente ensayos y en compañía de su hija de 10 años, muchos libros para niños, género en el que también ha incursionado como autor, con gran éxito. “Me ha ido bien, a lo mejor eso significa que mi verdadera edad intelectual es de 10 años, porque es un universo con el que me conecto fácilmente. Me encanta escribir para niños, aunque es muy difícil, porque son lectores que no leen para quedar bien o porque el libro está de moda, ellos se dejan absorber por el libro, pero si no les gusta lo dejan”.        Desde su punto de vista, la mente infantil es muy lógica y eso se expresa cuando juegan, pues lo hacen con enorme seriedad y respetan las leyes que se autoimponen. En ese sentido, comentó que al escribir para ellos se puede ser tan imaginativo como se quiera, siempre y cuando haya lógica.        Al referirse al resto de su obra se calificó como un escritor muy disperso en sus intereses, pues ha incursionado en diversos géneros, excepto en la poesía, pues “aunque me encanta, no me atrevo a hacerlo”.        Durante la charla, mencionó como ejemplo tres de sus libros, en géneros distintos. El primero, Palmeras de la brisa rápida, una crónica de un viaje por Yucatán, inspirada en lo que su abuela -oriunda de esa entidad, le contaba; Los culpables, integrado por siete cuentos escritos en primera persona, que abordan a igual número de personajes que cuentan sus frustraciones y problemas; y Llamadas de Amsterdam, una novela breve que tiene como tema la separación amorosa.        Tras señalar que abordar géneros distintos siempre constituye un desafió, detalló que el cuento es una historia muy económica en la que no debe sobrar prácticamente nada. Para él, toda distracción constituye un problema para la narración, de tal manera que aquello que no aporte algo a la historia misma, sale sobrando. Es más importante lo que se enuncia que lo que se dice; es decir, lo que se sugiere siempre tiene mayor relevancia que lo que se explica.        Sobre la novela corta refirió que se trata de un  territorio no sólo más extenso sino en el que hay espacio para un poco de distracción, para personajes secundarios. “En el cuento, la historia es siempre más importante que el personaje; en la novela ya sea corta o extensa, los personajes son más importantes que la historia. En la novela, lo que nos interesa es todo lo que contribuya al personaje; en este género todo cabe, se pueden tener largos párrafos que van acumulando al mundo que se pretende construir, por acumulación. En términos boxísticos, en la novela se gana por puntos, mientras que en el cuento hay que buscar el knock out”, concluyó.

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Jue. 22 de jul., 2010.
El domingo se correrá la segunda especial del TC Mouras en La Plata... encontre interesante el artículo y lo he añadico a noticias argentinas :)...