De acuerdo a mediciones y estudios de paleografía climática, la temperatura promedio de la tierra se ha elevado al menos dos grados en los últimos 150 años, un cambio que ha propiciado el derretimiento de más de 20 millones de kilómetros cuadrados del hielo del Ártico en sólo tres décadas. La prospectiva más inquietante vaticina un aumento devastador en el nivel del mar el cual no afectaría solamente a poblaciones apostadas en riberas marítimas sino que pondría en riesgo la potabilidad del agua de muchos ríos y lagos.
Para el Maestro en Ciencias Botánicas por el Colegio de Posgraduados de la Universidad Autónoma de Chapingo, el “cambio climático” sucede cuando hay un cambio considerable y evidente en las condiciones climatológicas de una región, es decir, cuando se rompe el balance en la cantidad de vapor de agua y cuando existe una intromisión excesiva de gases foráneos, generalmente contaminantes, en la atmósfera.
Un ejemplo paradigmático de cómo un fenómeno natural incide en el cambio climático de una región es la erupción volcánica. La densa nube de ceniza que exhala un volcán al hacer erupción puede modificar la temperatura de una región hasta por tres años, debido a que ésta funciona como una barrera que impide la absorción de rayos solares.
Ramos apuntó que la salida mediata a estos problemas se traduce en “adaptarse y mitigar”, es decir, adoptar las nuevas condiciones climatológicas del mundo y aminorar el impacto de la actividad humana en la atmósfera, puesto que “la mayoría de los fenómenos que nos afectan ocurren allí, en la atmósfera”.Te podría interesar...








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