En la Facultad de Ciencias (FC), explicó la evolución en este ámbito, desde los cálculos teóricos relacionados con el bombeo óptico, la invención del primer láser, hasta la observación de la condensación de Bose-Einstein, registrados a partir de 1960.
Estos descubrimientos han permitido el desarrollo de aplicaciones prácticas en cirugía óptica, tratamiento de retinopatía, aparatos de sonido, empleo del código de barras, telecomunicaciones con fibra óptica, fabricación de magnetómetros, relojes atómicos, resonancia magnética y corte preciso de metales, entre otras.
“El láser, que en algún momento se consideró un juguete, ahora cubre mercados que producen miles de millones de dólares. Esto demuestra que la ciencia cambia nuestras vidas”, consideró.
El mejor entendimiento de la interacción entre la luz y la materia, desde la antigüedad hasta Descartes, Newton y Einstein, entre otros, permitió la invención de nuevas fuentes lumínicas, con características novedosas, acotó.
Con este conocimiento, prosiguió, se crearon nuevos esquemas, como el bombeo óptico y el enfriamiento para manipular los átomos, que abren nuevos campos de indagación, permiten la formulación de preguntas distintas y el estudio de otros estados de la materia.
A partir de ello, el mundo ya no se ve igual. La ciencia básica puede cambiar la visión que tenemos por la evolución conceptual y su aplicación en la vida cotidiana. “Invertir en ella es la mejor forma de impulsar las ideas para resolver nuestros problemas. Requerimos pensar a largo plazo”, advirtió.Te podría interesar...








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