6. A cinco meses de la nueva administración la desilusión es mucho mayor que las esperanzas que habíamos abrigado. No se observan cambios sustantivos en las políticas y acciones de gobierno. Cuando no están ocupados en atender los coletazos del dinosaurio, los funcionarios hacen suyos proyectos caprichosos o descabellados de la administración anterior, como la velaria del auditorio Guelaguetza o la presa Paso Ancho. Todos los días las autoridades dan a conocer corruptelas e irregularidades de sus antecesores, pero éstos siguen disfrutando en libertad sus bienes mal habidos. La impunidad continúa. Los nuevos funcionarios atienden consejos de los expertos y presiones de los poderosos, más que las exigencias populares y las propuestas de la sociedad civil. Las nuestras apenas han sido tomadas en cuenta. Los foros de consulta y diálogo se convirtieron en mero instrumento de manipulación.
7. Ningún aspecto ha causado mayor frustración que la reforma constitucional, tan festinada por sus autores. Según ellos, la reforma fortalece la relación entre los poderes, la cultura de la legalidad, los órganos autónomos, la participación ciudadana y la autonomía del Poder Judicial. Sin duda constituye un avance: lleva la constitución de Oaxaca del siglo XVIII al XIX. Las reformas decididas por gobernadores del PRI a lo largo de 80 años habían construido un régimen jurídico de corte monárquico, con todo el poder concentrado en el gobernador. La reforma avanza tímidamente hacia el siglo XIX, al introducir elementos que podrían conducir a la división de poderes. Pero estamos en el siglo XXI…
8. El aspecto más ominoso de la reforma es el que se refiere a los pueblos indios. Da marcha atrás a las conquistas de la década anterior e intenta desmantelar su régimen de gobierno y socavar su autonomía. En particular, el Apartado C del artículo 25 desconoce a la asamblea, órgano supremo de gobierno en cuatro de cada cinco municipios de Oaxaca, y la despoja de todo su poder de decisión. En un intento de justificar esta exclusión, se ha asimilado la asamblea al cabildo abierto, cuando se trata de dos espacios y figuras enteramente distintos.
9. En vez de respetar y enriquecer los avances hacia el pluralismo jurídico que eran ejemplo nacional e internacional, en vez de reformar la Constitución para ajustarla a las realidades y aspiraciones actuales de los oaxaqueños –que eso debe ser toda Constitución-, se entregó la tarea a especialistas tan ajenos a Oaxaca como a los avances de la legislación mundial en materia indígena. Ni un solo diputado levantó su voz contra este atropello y se demostró así que esta cámara tampoco representa a la mayoría de los oaxaqueños.
10. Las mujeres representan uno de los factores de cambio más dinámicos de la sociedad oaxaqueña. Sin embargo, sus propuestas no se tomaron en cuenta y se relegaron una vez más todos los aspectos relacionados con la equidad de género.
11. La reforma introduce instrumentos de la democracia participativa propuestos por la sociedad civil, como el referéndum, el plebiscito y la revocación de mandato, pero lo hace en términos demagógicos y engañosos. Crea inmensos obstáculos para su aplicación, por ejemplo al exigir 20% del padrón electoral para solicitar referéndum o plebiscito –diez veces más de lo que establece como requisito la reforma equivalente a nivel federal que acaba de aprobarse-, o al plantear procedimientos tan complejos para la revocación del mandato que podrían dilatar tanto como lo que dura el mandato que pretende revocarse. En vez de facilitar la participación ciudadana se le burocratiza, subordinando la gestión autónoma a órganos controlados por los partidos.
12. En materia de derechos humanos la reforma no garantiza la progresividad de los mismos, sólo cambia el nombre del organismo respectivo, como sucedió en la administración anterior, eludiendo su ciudadanización y mandatos específicos para la protección de los pueblos indios y las mujeres.
13. La reforma, en fin, lejos de sentar las bases jurídicas e institucionales para el cambio, obstaculiza el camino de la transformación y nos exige luchar para recuperar lo que ya habíamos logrado y por nuestras antiguas demandas, que siguen insatisfechas.
Se respiran en Oaxaca vientos de cambio. No vienen de arriba, pero es claro que la estructura de poder se ha modificado, que existen nuevos márgenes de maniobra y que ocasionalmente se manifiestan signos de apertura.
Todo ello ocurre cuando el país se encuentra en una coyuntura excepcionalmente crítica, acentuada por una guerra insensata que hasta sus patrocinadores estadounidenses consideran perdida. Nuestros jóvenes carecen de auténticas oportunidades y se les ha estado orillando a formas de degradación física y moral inaceptables. Más que nunca se necesita el esfuerzo de la sociedad para enfrentar los predicamentos actuales, que nos tienen al borde del despeñadero.
Este manifiesto es un
L L A M A D O
A LOS PUEBLOS Y COMUNIDADES INDÍGENAS
A LA SOCIEDAD CIVIL EN SU CONJUNTO
1. A defender la oportunidad histórica del cambio y las conquistas acumuladas en un largo periodo de lucha, mediante la consolidación y fortalecimiento de nuestras organizaciones de base.
2. A articular todos nuestros empeños gremiales y sectoriales, para que juntos, pueblos indios y sociedad civil, hagamos valer nuestra fuerza social mayoritaria para guiar por nuestros propios caminos la transformación de Oaxaca
3. A organizar en cada comunidad, cada municipio y cada colonia urbana, asambleas constituyentes que establezcan, en un ejercicio de soberanía popular, las normas que regirán nuestra convivencia, a fin de recomponer el tejido social, detener la violencia desatada por la guerra de Calderón y avanzar en la reconstrucción del país y en la preparación de una gran asamblea constituyente que formule la nueva Constitución de Oaxaca y de la República.
4. A expresar mediante amparos y controversias constitucionales nuestra posición frente a la reciente contrarreforma, hasta agotar todos los caminos legales e institucionales para revertirla.
5. A impulsar por vías pacíficas y democráticas la nueva lucha de transformación de los pueblos de Oaxaca.
Oaxaca, Oax. 12 de mayo de 2011
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