El libro impreso, más que desaparecer, sólo va a dejar de tener hojas de papel y empezará a tener tinta electrónica, consideraron.
Según ellos, ese sector está tan preocupado en asegurar que el libro con hojas de papel va a desaparecer que no se han detenido a pensar en qué hacer con el libro digital.
Por su parte, la escritora y editora Paola Tinoco dejó en claro que el libro electrónico no se ha posesionado, apenas empieza a tener importancia en los contratos con los escritores, hay difusión pero el presente del texto, sigue siendo de papel, pese a que se esté elevando la demanda del formato digital.
Sobre el mismo tema, el poeta y narrador Carlos Adolfo Gutiérrez Vidal, recordó, que los grandes defensores del libro impreso son una postura fetichista que asume que el libro es el receptáculo de la cultura escrita.
Un receptáculo, como un objeto sagrado, y no es así, la cultura escrita ya estaba antes incluso de la imprenta y del libro: el texto impreso tiene unas implicaciones y el electrónico va a tener otras, opinó.
Desde su punto de vista, el libro electrónico trae los mismos elementos que los impresos en papel y otros que deberán ser explorados, sin embargo, la gran ventaja del formato electrónico es que tiene un mayor acceso y es más sencillo que tener una biblioteca en la casa.
Al final, Dávila Galindo se pronunció por conocer cuál va a ser la postura de los editores, lectores y escritores, y platear en México una verdadera discusión sobre el tema, en lugar de centrarse en cuál es el dispositivo para leer el texto electrónico.
Esta revolución del libro electrónico beneficia al lector ante de cualquier otro sector de la industria y como muestra están las cifras que recientemente dio a conocer Estados Unidos, en donde indica que actualmente se venden más libros electrónicos que impresos y esta tendencia tarde o temprano llegará a México y a toda América Latina.
Por su parte, Chimal dijo que el formato electrónico abre la posibilidad de nuevas formas literarias y la forma como los lectores convivirán con los textos, algo que aún no se vive en México.
"Aunque aquí y en otros lugares, muchos jóvenes que jamás se pararían en una biblioteca se pasan un buen rato de sus vidas leyendo en Facebook, en sitio web, hay una gran actividad lectora que aún no está cuantificada, medida, y a la cual tal vez puedan llegar los libros electrónicos", concluyóTe podría interesar...








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