Para finales de los años sesenta el nacionalismo había pasado de moda y la crisis política y económica eran una rea-lidad para el país y para una población con ánimo de sacudirse el yugo de la tra-dición.
Los supermachos, historieta gráfica de Eduardo del Río, Rius, expresó ese malestar con acidez.
En San Garabato, “pueblo rabón, igual a otros pueblos de México en el número de machos y borrachos que lo habitan”, conviven estereoti-pos muy reconocibles: el pícaro indígena Calzonzin, la santurrona, los borrachos de la cantina, el cacique gobernando con el apoyo del RIP...
En 1968, luego de un intento de censura gubernamental, Rius traslada sus personajes a una nueva historieta, Los agachados, con la misma carga crítica.
La adaptación cinematográfica, de 1973, ofrece versiones de carne y hueso de los personajes, para contar una historia de suplantaciones que permite hacer una sátira del control político y de las movilizaciones políticas tradicionales
La cita es en el Instituto de Investigaciones en Humanidades ubicado en Avenida Independencia 901 en el Centro Histórico.Te podría interesar...








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