El cine se convirtió en cronista de la realidad más inmediata para una audiencia ávida de enterarse de las batallas entre facciones. Salvador Toscano, ingeniero de profesión, fue uno de estos cinematografistas.
Lo filmado por Toscano conforma ya parte de nuestra imaginación visual de la revolución, gracias a este documental montado por su hija, Carmen, pocos años después de su muerte.
La versión histórica de este filme es canónica, con su idea de la síntesis de facciones que da origen a la “unidad” de un México nuevo, e incluye varias secuencias anto-lógicas, como aquella del encuentro de Villa y Zapata en el Palacio Nacional
Los camarógrafos eran buenos testi-gos; y nada les pareció más lógico que mostrar los dos bandos de la Revolu-ción. Así el público apreciaría la totali-dad de los hechos y no sería engañado, ya que ellos no tomaban partido por ninguna de las facciones. Se limitaban a observar, a “echar un vistazo” a los acontecimientos; mostraban “la ver-dad”. Creemos que la película es un esfuerzo por apoyarlas imágenes en los conceptos de imparcialidad y objeti-vidad. Los camarógrafos, mediante el ejercicio constante, encontraron un peculiar lenguaje cinematográfico. [...] Las posibilidades expresivas de la vista mexicana habían llegado a su madurez; su limitación más notoria, sin embargo, era la ambigüedad de sus realizadores. Tras la “imparcialidad” se escondían las simpatías de los camarógrafos.Aurelio de los Reyes, Te podría interesar...








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