“Para el Instituto Nacional de Bellas Artes representa un honor hacer entrega de esta medalla a uno de los creadores musicales fundamentales de nuestro país”, afirmó Teresa Vicencio.
Celebró que el legado artístico de Gutiérrez Heras continúe siendo conocido por las nuevas generaciones y forme parte de los repertorios de las orquestas nacionales y los ensambles de cámara.
Nacido en Tehuacán, Puebla, en 1927, Joaquín Gutiérrez Heras fue alumno de músicos y compositores como Blas Galindo, Imre Hartman y Rodolfo Halffter. Realizó estudios de perfeccionamiento en el Conservatorio de París a mediados de los años cincuenta del siglo XX y en la Juilliard School, de Nueva York, a finales de la década de los sesenta.
Su producción personal está conformada por más de 70 obras sinfónicas y de música de cámara, así como bandas sonoras de películas por la que ganó los premios Ariel y Diosa de Plata. Destacan sus obras para los filmes El cumpleaños del perro y El corazón de la noche.
Acompañado al escenario por el director Carlos Miguel Prieto, Joaquín Gutiérrez Heras se mostró visiblemente emocionado por el reconocimiento y agradeció a la comunidad musical, a las autoridades y al público el reconocimiento.
La Orquesta Sinfónica Nacional, con la dirección de Carlos Miguel Prieto, tuvo para este concierto la presencia del pianista Alexander Korsantía, el trompetista Juan Ramón Sandoval, la soprano Natalya Kraevsky y el bajo Nikita Storojev, quien es considerado uno de los más famosos egresados del Conservatorio de Moscú.
En homenaje a Joaquín Gutiérrez Heras, la orquesta incluyó dentro de su concierto la pieza Postludio, que el compositor realizó para instrumentos de cuerdas y que cuenta con diversos elementos cinematográficos, obra que fue celebrada por un largo aplauso por parte de los asistentes.
A continuación fue interpretado el Concierto para piano, Núm. 1, de Dmitri Shostakóvich, escrito en 1933 y estrenado con la Orquesta Filarmónica de Leningrado, destacando los movimientos Allegretto, Lento, Moderato y Allegro con brío, que incluyen fugaces solos de trompeta que acompañan los acordes del piano.
Finalmente, el concierto 19 de la agrupación musical más importante del país, culminó con la Sinfonía Núm. 14, también de Dmitri Shostakóvich.
La pieza es considerada una de las más peculiares del compositor, al incluir una serie de canciones cuyo tema central es la muerte y está basada en las obras de diversos poetas como Rilke y Apollinaire.
Vítores y fuertes aplausos celebraron el final de la pieza y las interpretaciones de Natalya Kraevsky y Nikita Storojev en el escenario de la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes.Te podría interesar...








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