Por estas distinciones, y el interés de estudiantes de historia latinoamericana en Estados Unidos, surgió la iniciativa de la Universidad de Texas de traducirlo, detalló el especialista.
El ejemplar es resultado de la investigación de diez años. Analiza el discurso político y simbólico de los caciques indígenas tlaxcaltecas, utilizado entre los siglos XVI y XVIII, en aras de conservar su autonomía territorial.
La retórica entró en crisis a finales del siglo XVIII. Entonces, con las Reformas Borbónicas, se intentó integrar su territorio al estado de Puebla.
Los nobles indígenas pelearon por la soberanía estatal, en el ámbito jurídico-legal, y religioso. Lograron que Tlaxcala fuera reconocida como provincia autónoma, sin sujetarse al sistema de intendencias. Después de consumarse la Independencia de México, no fue reconocida dentro de la Federación. En 1857, adquirió la categoría de estado libre y soberano.
Imagen y poder
En el periodo referido, distintas representaciones fueron utilizadas por los tlaxcaltecas como alegato para defender su territorio, prerrogativas y, lo más importante, su gobierno de cabildo exclusivamente indígena, que funcionó hasta 1812, en que fue eliminado por la Constitución de Cádiz.
En esta defensa, se argumentaba que la entidad era el primer púlpito del cristianismo. Tal mito se sustentó con la pintura La predicación de Santo Tomás a Quetzalcóatl en el siglo I. Así, también alegaban que su república había sido fundada por el apóstol, explicó.
En su indagación, el experto se dedicó a estudiar la biografía del cura cacique tlaxcalteca José Ignacio Maxixcatzin, quien ordenó que la obra referida, junto con Los niños mártires de Tlaxcala, La aparición de San Miguel del Milagro, La aparición de la virgen de Ocotlán y La predicación de Santo Tomás en América a los cuatro senadores de Tlaxcala, fueran reproducidas en la Parroquia de Zihualtepec y en la Capilla Real de Tlaxcala.
“Los tlaxcaltecas fueron interlocutores exitosos frente al poder español, desde el grupo indígena, al mantener su autonomía, y fortalecer su posición en la región. Desde el siglo XVI, colonizaron el norte del país, principalmente Sinaloa, San Luis Potosí y Coahuila. Además, preservaron su identidad hasta el siglo XVIII”.
Los límites geográficos del estado, el más pequeño del país, junto con Aguascalientes son los mismos que en siglo IX tenían los señoríos prehispánicos de Tepeticpac, Ocotelulco, Tizatlán y Quiahuiztlán, que en el siglo XVI conformaron la República de Tlaxcala, explicó.
La entidad federativa representa un laboratorio para estudiar el papel de los indígenas en el período colonial de América, al igual que la ciudad imperial de Cuzco. “Se integró al sistema político del Virreinato y preservó identidad, gobierno y territorio”, concluyó.
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