“Sigue habiendo escenarios donde todavía no es tan fácil que las mujeres participen o tienen que hacer doble o triple esfuerzo para ser aceptadas. Todavía en esta sociedad del siglo XXI hay muchas miradas encontradas entorno a las mujeres y sigue habiendo confusiones o incluso discusiones sobre si las mujeres merecen o no estar en los espacios públicos. Aunque, desde una mirada más optimista hemos roto con muchas imágenes que nos hacían creer que no eran nuestros espacios”.
La investigadora comenta que en principio un avance de las mujeres para internarse en el ámbito cultural es explicarse así mismas. “En las expresiones artísticas está muy latente, desde las mujeres pintoras, la clásica y representativa como puede ser Frida Kahlo y otras, como Nahui Olin, que son tratadas en este libro; es importante descubrimos en estos escenarios artísticos para recuperarnos”.
“Primero a nosotras mismas nos explicamos —continua la especialista en ciencias políticas y comunicación—, nos mostramos como nos gusta que nos vean. Nos consideramos parte de esta cultura y expresamos nuestro sentir, sin importar en ese momento si somos hombres o mujeres, o si estás diciendo algo femenino o algo masculino”.
En el libro, la relevancia del trabajo femenino en la cultura es puesto a al luz de la historia, el arte y la comunicación, pero a decir de la doctora Hernández Carballido, este trabajo editorial “más que una crítica, es una advertencia: Aquí estamos. Lo que pasa es que a veces no nos ven, se les olvida o no nos quieren buscar, pero hemos estado ahí desde siempre junto con los hombres, tal vez expresándonos de otra manera, tal vez apareciendo en etapas diferentes y con objetivos distintos, pero hemos estado ahí. Lo que queremos es que nos observen, lo que queremos es que nos recuperen, que nos valoren, que podamos estar más realmente en un contexto de equidad, de reconocimiento”.
“Y claro —continúa—, también tiene que haber crítica, no basta con hacernos presentes, sino decir: ‘No hemos estado presentes, hemos estado ausentes, hemos estado invisibles’. Y esto se debe a que vivimos en una sociedad que sigue siendo patriarcal y que cree que lo femenino tiene que ser hecho a un lado o tiene que ser invisible; entonces, en el libro si hay textos más críticos, pero finalmente, la mayoría escribimos textos festivos que buscan recuperar esa presencia femenina para hacerlas visibles en todos los escenarios culturales”.
Elvira Hernández considera que Cultura y género… es un libro no sólo destinado a los investigadores y estudiantes, sino a un público más general. “Con el objetivo de seguir con esta insistencia de hacer visibles a las mujeres, de recalcar esa presencia femenina latente en cualquier escenario sin hacerlas heroínas, ni leyendas, ni mitos, sino simplemente hacerlas visibles. Recuperarlas sin caer en ataques, ni confrontaciones, ni para decir quién es mejor o peor, sino simplemente, insisto, en recuperarnos y ver lo que podemos lograr, lo que podemos aportar y lo que podemos compartir”.
Para la especialista “algo muy importante que debemos recordarles a las nuevas generaciones es que siempre hay alguien que nos va abriendo el camino. El hecho de que hoy en día una mujer diga: ‘quiero ser pintora’ en otro tiempo no fue sencillo, no surgió como por arte de magia, hubo antes otras mujeres que estuvieron ahí insistiendo que esto era también un espacio de las mujeres. En la misma prensa, hoy ninguna mujer se cuestiona si puede ser reportera o periodista, pero hubo un tiempo en que ni siquiera pasaba por tu cabeza, porque no era algo tradicional o incluso normal”.
Por eso la doctora Hérnandez Carballido comenta que en el libro, “estos recorridos por diferentes épocas nos hace acentuar a las pioneras, nos hace reconocer que todos estos espacios se ganan y por lo tanto esto que estamos viviendo es cultural, depende de los hombres y las mujeres esas transformaciones que podemos logar”.
-Y ¿cómo se aborda la violencia de género en este libro?
-El tema del a violencia de género creo que lo abordó muy bien en el prólogo la doctora Aimeé Vega, quien es experta en ese tema. Sin embargo todos lo van abordando en los demás textos.
Por ejemplo, el doctor Vicente Castellanos nos va matizando cómo los personajes en la película El listón blanco van viviendo cierta violencia. El textos de la doctora Isabel Barranco sobre la diversidad sexual, principalmente de la comunidad lésbica, también explica cómo esa discriminación, ese rechazo, tiene que ver con la violencia. Las mismas expresiones de algunas artistas o el mismos performance que se presenta en las cárceles de nuestro país.
La violencia también atraviesa estas vivencias femeninas y sus expresiones en los escenarios culturales, de manera diferente, pero que están afectando a nuestra sociedad.
Elvira Hernández asegura que en este volumen además de recuperar el trabajo de mujeres pioneras en la historia de nuestro país, también contextualiza las aportaciones de las féminas en los primeros años de este siglo, donde las mujeres se comunican e informan de diferente manera. “Las mujeres estamos entrando a nuestra manera en estos espacios.
“En los textos de Sandra Flores Guevara y de Elsa Lever, se ve como esa manera, incluso de acercarse a la computadora, de entrar a este espacio virtual también están siendo aprovechados y gozados por las mujeres para expresarse, para decir lo que piensan, para denunciar y a lo mejor, en cierta manera, con mayor facilidad que como a lo mejor lo hicieron en el siglo XIX las pioneras del periodismo”.
Finalmente, acota la especialista, “creo que en el libro intentamos hacer un recorrido de diferentes épocas, en una cronología extraña pero latente, intentando mostrar cómo somos, como pensamos y como queremos ser en esta carretera de la información.
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