Reconoció sin embargo que desde hace algún tiempo esta actividad “se ha desviado” y muchas de estas exploraciones se han orientado hacia la violación de sistemas, y esto lo vivimos desde hace varias décadas con la aparición de los virus, que “no son otra cosa sino la manifestación de un amplio y profundo conocimiento de cómo trabajan los sistemas”.
Tras señalar que se trata de un fenómeno imposible de detener, el investigador de la Unidad Cuajimalpa dijo que con Wikileaks “vivimos un momento importante”, porque es algo así como la contraparte de lo que fue Big Brother, y es ahora la sociedad la que puede observar al poderoso y exponerlo al juicio de todos.
En este sentido afirmó que el fenómeno Wikileaks promueve que los hackers hagan operaciones como esta y se encuentren en posibilidad de poner en entredicho cuestiones como la reserva de información –cuya veracidad en el caso de Wikileaks “nadie ha podido negar” – y porque además ponen a disposición de los medios de comunicación información de interés para la sociedad.
“Esto se ve como algo muy positivo y por tanto puede fomentar que muchos otros puedan usar la infraestructura de cómputo para poder lograr ciertos propósitos”; en esa medida es necesario tener en cuenta el contexto en que se pone en práctica esta actividad, dijo el investigador.
Sin calificar el hackeo como “bueno” o “malo”, el doctor Jiménez Salazar agregó que al igual que la ciencia y la tecnología que se usa tanto para mejorar las formas de procurar la salud como para delinear estrategias de guerra, el conocimiento para acceder a los sistemas puede ser utilizado con distintos fines, todo dependerá de los contextos.Te podría interesar...








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