Sin embargo, los protagonistas —una frustrada aspirante a DJ, un escritor homosexual en crisis de pareja y un adicto a las drogas— no imaginan que el dueño de la casa les jugará una broma al reunirlos en un mismo espacio sin que ellos lo sepan.
“Es una novela muy discursiva donde esta planteando muchas interrogantes y como una especie de ajuste de cuentas generacional de los nacidos en los setenta. Es una novela donde está de manifiesto un gran vacío existencial, donde por fin aparece el consumo de drogas como eso, un consumo y como parte de lo que una clase media y urbana puede incluir dentro de sus gastos de diversión o de ocio”, explicó el escritor J.M. Servín.
Agregó que la obra apuesta a un thriller policiaco y sicológico en el que se cuestiona la identidad de los personajes y donde la cultura pop está perfectamente integrada a la historia.
Por su parte, José Joaquín Blanco mencionó que, a través de episodios terroríficos y una materia verbal osca y rígida, el libro satiriza a una decena de personajes de tiempos recientes en México con sus desencantos, adicciones, pretensiones y fracasos.
“Imbéciles Anónimos refracta a ratos guiños familiares de sus antecesores de hace más de medio siglo como La región más transparente de Carlos Fuentes o Casi el paraíso de Luis Spota, o en diversos relatos de hace más de un siglo entre los decadentes porfirianos que el propio Leyva estudia en otros textos como historiador literario.
“Con gran habilidad Leyva segrega un justiciero discurso nihilista con el que convoca al lector a las polémicas políticas, culturales o conceptuales”.
Por último, el autor del libro y becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) del Conaculta en el periodo 2003-2004, José Mariano Leyva dio lectura a una carta dirigida a Carlos, Marcel y Susan, protagonistas de Imbéciles Anónimos en la que les habló de la situación de México a cuatro años de distancia de la escritura de la novela.
“¿A quién le puede interesar vivir con alguien más cuando la realidad nos obliga a estar en un eterno escape? Mi presente conmina al escape, aún al abandono, no sé si es cobardía o sobrevivencia. Así, desde que nos dejamos de ver han sucedido muchos adioses y con los adioses emerge la nostalgia y la nostalgia tal vez debería ser el estado más honesto del mundo en nuestro país. Más que huir, recordar”.
José Mariano Leyva ha publicado los libros Correspondencia Mexicana (1838-1856); El ocaso de los espíritus: El espiritismo en México en el siglo XIX y El complejo Fitzgerald: La realidad y los jóvenes escritores a finales del siglo XX. Actualmente es investigador de la Dirección de Estudios Históricos (INAH).Te podría interesar...








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