Sin embargo, en el estudio de las investigadoras Andrea Sáenz Arroyo y Elba G. Escobar Briones, del posgrado en el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICMyL), y de la estudiante Abril Cid, se estableció que la agresión se observa desde hace centurias, y las primeras evidencias y narraciones datan del año 1766.
A través de relatos de viajeros, documentos, diarios locales y extranjeros, historias orales, narraciones personales, entrevistas semiestructuradas realizadas a diferentes pescadores, la investigación ha logrado determinar que la explotación ha sido constante y común, porque las características físicas de esta tortuga la hacen más costosa y atrayente.
Con los datos, se supo que a pesar del paso de los años, este reptil alcanzaba altos precios en el mercado y se comercializaba por sus huevos, carne y caparazón. Así, en el año 1816 se refería abundancia, para 1967, escasez.
Por ello, en el Posgrado en Ciencias del Mar y Limnología se realizan estudios constantes para diseñar herramientas que contemplen diversas disciplinas (investigación histórica cualitativa e histórica oral), que sirvan de base para estrategias de conservación.Te podría interesar...








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