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En un panorama contaminado por el exceso de formas y el delirio por el detalle virtuoso, la esencialidad formal y conceptual de Rocha formula una gramática arcaica, donde la estrategia está por encima de la composición.
Una arquitectura más sensorial que visual, asentada en la expresión del material y de la geometría como respuesta al contexto. Una arquitectura entendida como contenedor de emociones, donde el tiempo y la luz definen el espacio como otros tantos materiales.
Todo ello sitúa a Rocha como uno de los arquitectos más notables y originales de la actualidad. Varios ensayos proponen diferentes lecturas de su obra y el propio autor aborda en un diálogo la concepción subyacente a su trabajo.
Al respecto, Rocha señaló que la obra reúne 20 años de su carrera como arquitecto (1991-2011), tiempo en el que ha destacado por ser una opción a la práctica de la arquitectura en México que rebasa la "objetualización monumentaria" de una firma de autor y antepone la creación de espacios sobre espacios.
Así, el volumen ofrece referencias a los trabajos realizados por Rocha en Galerias de Arte Contemporáneo, edificios públicos, el Mercado de San Pablo Oztotepec, el Museo de Arte Moderno, la Casa Sayavedra y la Escuela de Artes Plásticas de Oaxaca, por mencionar algunosTe podría interesar...








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