El investigador destacó que el informe de exploraciones de los capitanes estadunidenses, en el sitio de San Joaquín —donde se calcula que estuvieron del 1 de julio y por lo menos hasta noviembre de 1916—, "es de gran valor arqueológico y ha permitido complementar y corroborar algunos datos en las investigaciones recientes”.
Al participar en la XIV Conferencia de Arqueología de la Frontera Norte, que se realiza en el Museo de las Culturas del Norte, en Casas Grandes, Chihuahua, el arqueólogo presentó una síntesis y evaluación del informe elaborado por los capitanes estadunidenses, y de las investigaciones que él mismo ha realizado desde los años 90 en ese lugar.
Como resultado, el investigador del INAH señala varias coincidencias entre los resultados de sus investigaciones, que llevó a cabo antes de conocer los documentos de los militares norteamericanos, y las descritas por ellos en 1916.
Destacó que hay un mapa firmado por el teniente de nombre Roderick Dew, con fecha de julio de 1916, donde está dibujado el arroyo de San Joaquín y tres flechas con las leyendas To Pearson, To Dublan y To San Miguel, que indican los caminos que conducían a las actuales localidades de Mata Ortiz, Casas Grandes y la Babícora, mismas que en algún momento formaron parte del sistema regional de Casas Grandes.
Siguiendo el arroyo, señaló Cruz, se llega al sitio Galeana, posiblemente el más grande y que dominó el valle del Río Santa María, durante el periodo Medio de Casas Grandes (1200-1450 d.C.).
Con base en el mapa y sus investigaciones, el arqueólogo deduce que en la época prehispánica el Cañón de San Joaquín debió haber desempeñado un papel fundamental y estratégico en el flujo de gente, materiales e ideas al interior de la región.
En el mapa, los militares marcaron 13 sitios arqueológicos, de los cuales Cruz sólo encontró 11. “No vimos un par de montículos, que de acuerdo con los militares están ubicados al sur del arroyo; no obstante, los norteamericanos no registraron dos sitios que nosotros encontramos. Lo que para Weiseheimer y Wrigth eran dos montículos, para nosotros es un sólo sitio, al que denominamos El Presidente”.
Asimismo, el arqueólogo del INAH encontró que Weiseheimer calculó que los montículos (en 1916) tenían una antigüedad de 800 años, aunque no indicó quienes fueron sus habitantes. “De tal modo que para la época de la Revolución Mexicana su antigüedad era de alrededor de mil 120 años, lo cual resulta bastante aproximado porque ahora sabemos que la ocupación de esos sitios ocurrió en el periodo Medio de Paquimé (entre 1200-1250 y 1400-1450 d.C.”.Te podría interesar...








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