
La funcionaria consideró que se trata de un conflicto político motivado por intereses de grupo con miras a la sucesión de rectoría y responsabilizó directamente al ex director del Centro Cultural Universitario, Arturo Mejía, de lo que pueda ocurrirle a ella y a su familia.
Todo se derivó del intento de Segura Santibáñez y la secretaria Karina Mejía por sacar de las instalaciones sin autorización un pizarrón pautado, asegurando que era de su propiedad, sin mostrar ningún documento que acreditara este hecho.
En entrevista, Rosas Morales comentó que ya ha sufrido descalificaciones que han puesto en duda su capacidad, pero ninguna había llegado a tal extremo, “desde que fui nombrada por el rector me han hostilizado constantemente y les he reiterado que estoy de paso en este cargo. Me he dedicado a cumplir con la función cultural que me han encomendado y este puesto sólo durará un mes, hasta que concluya la presente administración”.