Aguayo Quezada, investigador de El Colegio de México, afirmó que la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en el municipio de Iguala, Guerrero el pasado 26 de septiembre, exhibe la debilidad del gobierno federal y sacó a relucir las dificultades en la capacidad y en el actuar de la administración que encabeza Peña Nieto y la gran fuerza que ejercen los poderes fácticos, pero también en un escenario donde puede crecer la presencia y el activismo de las organizaciones sociales capaces de denunciar en forma inmediata lo ocurrido.
Destacó que se espera una conclusión de una administración (federal) con un primer mandatario débil y con la fuerte representación de los poderes fácticos como lo representan empresas como Televisa, empresarios o de la talla de Carlos Slim, o las bandas del crimen organizado y que marcan su influencia sobre las instituciones con mayor nitidez en aquellas entidades en donde se detecta nula presencia de las organizaciones de la sociedad civil.
Destacó que la sociedad civil a través de su propuesta de organización, sí tiene la capacidad de influir en la agenda gubernamental. Indicó que en aquellos lugares en donde la organización social es inexistente, son zonas marcadas por los abusos a los derechos humanos de autoridades y de bandas del crimen organizado.Te podría interesar...








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