
Cruz Chávez relató, quien conoció hace 25 años a Eusebio Ruvalcaba, hasta la fecha recuerda claramente una sentencia que guarda entre sus favoritas: “La mujer ajena merece todos mis respetos, pero inevitablemente es la que más deseo”. Otro aforismo que mencionó de Ruvalcaba fue: “Cuando la belleza es tanta, solo nos resta llorar o ladrar”, a lo que el autor de El arte de mentir sólo tuvo palabras de agradecimiento. “Una bienvenida es una aventura. Me honra estar en tu tierra y percatarme que los amigos siguen siendo los mismos”, dijo. Te podría interesar...








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