directo de los grandes escritores que asisten a ella con los lectores que suelen no callarse sus preguntas, reclamos y alabanzas no sólo en las presentaciones, sino también en las muchas ramificaciones que llevan a los párrafos directamente a las aulas de la universidad, los pupitres de las escuelas de todas las edades y los encomiables círculos de lectura que se multiplican por obra y gracia precisamente de las amistades que se frecuentan con el pretexto de estar leyendo todos un mismo libros durante meses, sabiendo que al filo de cada noviembre tendrán la oportunidad de entrar en conversación con el autor.
En la edición de este año, con Colombia como país invitado y una generosa delegación de 100 talentosos y brillantes colombianos, la Fundación Gabriel García Márquez de Nuevo Periodismo Iberoamericano –encarnada en su director Jaime Abello Banfi—aportó un taller de puro periodismo puro a cargo de Martín Caparrós y Diego Fonseca, con un ramillete de notables periodistas jóvenes de diversos países y entre todos los editores, promotores culturales, novelistas, cuentistas y poetas colombianos venidos ahora a Oaxaca hay un innegable contagio de colombianización de Oaxac
a y una mexicanización de sus cumbias y coloquios, vallenatos y poesía, cuentos y comidas, ya bien digerido por aquellos dos colombianos-mexicanos que hoy parecían caminar por las viejas calles, envueltos en una charla interminable sobre novelas francesas, un concierto recurrente de Mendelssohn al violín, las cabelleras negras de las mujeres infinitas, amores contrariados... y sí, eso que se llama amistad y que al parecer ha de durar ya para siempre.Te podría interesar...








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