
Al interior, caminos empedrados, de concreto y pasto, con explanadas amplias y sonido de aves, conducen hacia los dormitorios, salones de clases, el comedor y una cancha de basquetbol. En estas deterioradas instalaciones pasan las horas las madres y familiares de los estudiantes desaparecidos.
La noticia era aterradora. La madre de Martín Getsemany Sánchez García, uno de los estudiantes desaparecidos (quien pidió reservar su nombre por razones de seguridad), relató que al llegar a la escuela empezó a mirar a los estudiantes presentes con la esperanza de que alguno de ellos fuera su hijo.
LA RESISTENCIA
La pinta de una tortuga, que hasta entonces era símbolo de Ayotzinapa (por su significado en náhuatl), ahora también representa la lucha de quienes habitan la Normal y aseguran que la justicia, como la tortuga, “es lenta pero implacable”.Te podría interesar...








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