En la misma mesa se sentaron a comer Rocío, Maria Delmi y Yanel, además de madres y familiares que buscan a migrantes desaparecidos. Todas y todos aplaudieron el reencuentro entre una madre y un hijo que se volvieron a ver tras 15 años.
Rocío cuenta que cuando conoció a Yanel, lo vio “tímido, asustado, vestido con ropa percudida por los años”, y quien dijo trabajar duro la tierra de sus patrones, que –afirmó– lo trataban bien, le daban de comer y hasta en ocasiones le llegaban a pagar un salario de 500 pesos a la semana.
Ahora Yanel prefiere no hablar de eso, y es que fueron sus patrones, la familia Anaga, quienes hoy lo llevaron a un parque en San Sebastián Tenochtitlan donde se reencontró con su madre, luego de un abrazo y de despedirse de la gente para quien trabajó todos estos años, el hombre y su madre decidieron marcharse a pesar de la insistencia de los patrones de que se quedara.
Rocío, de oficio pastelera, preparó varios postres para este encuentro tan especial; junto con su familia se sumó al júbilo para que éste no sea el último logro de la caravana.
Ya con su hijo de vuelta, Maria Delmi quiere que sus otros cinco hijos que viven en Honduras conozcan al hermano que, en busca de una mejor vida, dejó el hogar materno cuando apenas tenía 16 años de edad, y se aventuró a viajar a México y después tomar el tren rumbo a Estados Unidos.
Tras este reencuentro, las madres centroamericanas dijeron que tienen la esperanza de que alguna otra persona, como Rocío, haga lo mismo por sus hijas e hijos desaparecidos. Ahora la caravana se dirige al estado de San Luis Potosí.Te podría interesar...








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