
investigación histórica y la intervención del paño fueron las restauradoras Verónica Kuhliger y Laura García, Mientras que la atención del textil se hizo en colaboración con estudiantes de la Escuela de Conservación y Restauración de Occidente (ECRO).
Verónica Kuhliger indicó que antes de que la pieza fuera intervenida, fue sometida a un diagnóstico que mostró que el mayor deterioro se presentaba en su centro. “Se observaban manchas, faltantes, arrugas, deformaciones en el ligamento y una disminución en la resistencia del tejido en esas zonas”, detalló.
Al término del dictamen se hizo una propuesta de conservación en la que se planteó la viabilidad de que al pañuelo se le realizara una limpieza por medio de un tratamiento especial, explicó.
El paso siguiente consistió en colocar un soporte de tela de algodón teñida similar al tono del original. Mientras, el encaje negro fue retirado para tratarlo por separado, para que una vez estabilizado finalmente fuera reintegrado nuevamente.
Entre las características particulares que tiene el pañuelo se encuentran sus figuras fitomorfas bordadas que tiene en los cuatro extremos y que forman una cruz lobulada al centro que alude la religión cristiana y al uso para el que fue creado.
La investigación sobre la pieza hace referencia a la muerte del conquistador español en 1547 en Castilleja de la Cuesta, localidad cercana a Sevilla, y tiempo después sus restos fueron trasladados a la Nueva España, donde tuvo su última morada en la iglesia de Jesús Nazareno, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
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