No hay que tener miedo de confundirse: una vez oculto el Sol bajo el horizonte, Venus y Júpiter son, por este orden, los dos astros más brillantes que tenemos a la vista después de la Luna. Venus brilla tanto que un experimento en condiciones adecuadas permitiría comprobar que produce sombra, como el Sol y la Luna, aunque lógicamente bastante más tenue.
La aproximación continuará hasta el próximo día 30, cuando se prevé que ambos planetas estarán tan cerca uno de otro que serán visibles juntos en el campo óptico de los prismáticos y los telescopios.
En esa escena, si el cielo está despejado, podrán verse la fase de Venus (la porción del hemisferio iluminado por la luz del Sol) y la esfera de Júpiter rodeada por sus cuatro lunas galileanas.
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