Sus orígenes, habría que buscarlos en la década de 1960, donde se produjeron cambios mundiales que cuestionaban el sistema político europeo y estadounidense, como la Revolución Cubana, los nuevos movimientos de izquierda en Latinoamérica y la guerra de Vietnam, todo lo cual, generó un movimiento de solidaridad en Europa y Estados Unidos, contra el imperialismo.
En Francia, la magnitud de las protestas, que no habían sido previstas, puso en apuros al gobierno del general de Gaulle, que llegó a temer una insurrección revolucionaria, tras el aumento de la huelga general, la cual se hizo extensiva a varios piases de Europa y América.
El punto crítico del conflicto, tuvo lugar la noche del 10 de mayo, llamada “la noche de las barricadas” en que la policía disolvió violentamente a los manifestantes, produciéndose los más duros enfrentamientos de todo el mes de mayo, con cientos de heridos.
El 29 de mayo, los manifestantes se dirigieron hacia donde se concentraban los ferroviarios en huelga, bajo el lema “Por un cambio político de progreso social y democracia”, gritado consignas como ¡Adiós De Gaulle!, mientas partidarios del presidente, convocaban una manifestación “En defensa de la República”, a la que acudieron más de 300.000 personas en su apoyo.
Charles de Gaulle, para frenar los disturbios, convocó elecciones el 30 de mayo, para un plazo de 40 días, de las que sus partidarios – Unión de Demócratas de Francia- saldrían fortalecidos con un 60 % de los votos.
El Partido Comunista, sufrió un fuerte descenso de votos pasando del 15 % al 6,98 % y la Federación de la Izquierda Democrática y Socialista de François Miterrand, perdió la mitad de sus diputados .
Sin embargo, tras las elecciones, el gobierno reconoció la necesidad de emprender una política de reformas profundas, para hacer frente al malestar social existente, al tiempo que enterraba el modelo de liderazgo “personalista” que hasta el momento había marcado la Quinta República francesa.
Pese a la petición del filosofo Sartre, “la imaginación no llegó al poder”, ni las guerras dejaron paso al amor, como pedían los estudiantes, mientras la derecha francesa lo vivió, como un “caos pasajero” que debían olvidar.
En el año 2007, Nicolas Sarkozy identificó el mayo del 68, con “la fuente de todos los males”; relativismo moral, confusión de valores, pérdida de autoridad, cinismo, irresponsabilidad y especulación, mientras por contra, parte de la izquierda, lo considera “la semilla de la que han germinado los mejores avances sociales de los últimos 40 años”:liberación de la mujer, protagonismo de la sociedad civil y consolidación de derechos sindicales, entre otros.
El Mayo del 68 pues, fue más que una protesta, pero menos que una revolución, aunque hay quien piensa que fue “una verdadera crisis de civilización”.Te podría interesar...








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