Los músicos, que interpretaron fragmentos de la obra musical, hicieron sonar el Réquiem en Re menos, KV. 626, acompañados de la proyección de los textos en latín para el réquiem, es decir, el acto litúrgico católico celebrado tras el fallecimiento de una persona.
En los conciertos el público escuchó Introitus, Kyrie Eleison, Sequentia, dividida en seis movimientos, y Offertorium, con sus dos movimientos, piezas que conforman la obra completa, la decimonovena y última misa escrita por Mozart, quien murió antes de terminarla, en 1791.
Minutos más tarde, tras la interpretación de las piezas de Mozart, el cuarteto también tocó Sanctus, Benedictus, Agnus dei y Comunio, resto de las piezas que dos amigos del músico compusieron para poder concluir la misa que un desconocido y místico hombre encargó al también autor de la ópera La flauta mágica.Te podría interesar...








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