obsequian quienes van llegando al espacio que asemeja la casa de los mayordomos. Entre abrazos e intercambio de presentes inicia la festividad y los bailes regionales.
Los sones del istmo contagian a los asistentes, que con aplausos acompañan las piezas musicales, mientras los bailarines de la Compañía de Danza Costumbrista muestran con sus mejores pasos la religiosidad y festejo que se vive en Tehuantepec.
Con cada baile se exponen los preparativos previos a la realización de las grandiosas Velas, festividades en honor a los santos patronos, principalmente a San Vicente Ferrer, donde la comida y bebida no pueden faltar, pues es muestra del fervor que se vive.
Los pescadores no pueden faltar en el espectáculo, que con red en mano persiguen a su presa: el Pez Vela, con movimientos sigilosos hacen toda una odisea antes de ser capturado y luego ser vendido o repartido entre las amistades.
Las mujeres lucen sus trajes aterciopelados con bordados de flores y sus cabellos trenzados de listones y tocados de colores. Los hombres con pantalón negro y guayabera blanca expresan la mezcla de alegría, dolor y nostalgia.
Las primera notas de “Sandunga se escuchan y uno a uno van apareciendo los estandartes de diferentes santos y vírgenes.
“¡Ay Sandunga, Sandunga mamá por Dios!”, canto de dolor y nostalgia que según cuenta la historia, narra el momento en que un joven regresa a su pueblo natal, con la esperanza de encontrar aún con vida a su mamá, ya que por muchos años la tuvo que dejar para irse a la ciudad a estudiar. Al llegar se da cuenta que ha fallecido y le suplica que lo escuche.
Con el paso de los años se convierte en pieza musical, característica del Istmo y que ahora es parte fundamental de las “Fiestas Titulares de Tehuantepec”, para deleite de oaxaqueños y visitantes.Te podría interesar...








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