El presidente de la Asociación Sudafricana de Fútbol, Molefi Oliphant, envió en 2008 una carta al secretario general de la FIFA, Jerome Valcke, en la que pidió a la FIFA que sacara 10 millones de dólares del presupuesto de los organizadores del Mundial de 2010 y que usara el dinero para financiar el llamado “Programa del Legado de la Diáspora”, que era controlado por el entonces presidente de la CONCACAF, Jack Warner.
El ministro de Deportes de Sudáfrica, Fikile Mbalula, negó que el dinero haya sido un soborno, y dijo que fue un pago “sobre la mesa” para ayudar al desarrollo del fútbol en la región del Caribe.
Blazer también declaró que en 1992 participó en sobornos en la votación para elegir el país sede del Mundial de 1998, que finalmente se realizó en Francia.Te podría interesar...








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