El descontento de los nobles se acrecentó y en mayo de 1215 tomaron la Torre de Londres obligando al monarca a negociar.
El 10 de junio de 1215, en Runnymede, en el Río Támesis, los rebeldes presentaron sus demandas al rey en forma de artículos: Carta Magna. El documento fue firmado por el monarca el 15 de junio del mismo año, con lo que se restableció la paz en el reino.
En el documento, el monarca se comprometía principalmente a respetar los fueros e inmunidades de la nobleza y a no disponer la muerte ni la prisión de los nobles ni la confiscación de sus bienes, mientras aquellos no fuesen juzgados por sus iguales.
Sin embargo, la paz duró poco. En julio de ese año, el rey Juan solicitó al papa invalidar la Carta Magna, en su calidad de líder feudal de Inglaterra, para no cumplir los compromisos que contenía el documento; anulación que se dio mediante una bula (decreto papal) en agosto de ese año.
En 1216, Francia, con el apoyo de los nobles ingleses inconformes, invadió Inglaterra y el rey Juan murió de disentería durante la guerra, subiendo al trono su hijo, Enrique III, a los nueve años de edad.
William Marshal, conde de Pembroke, en su calidad de regente del rey Enrique III aprueba nuevamente la Carta Magna.
En 1225, ya como rey en funciones, Enrique III publicó la aprobación de la Carta Magna.
La Carta Magna es considerada uno de los antecedentes de los regímenes políticos modernos, en los cuales el poder del monarca o presidente se ve acotado o limitado por un consejo, senado, congreso, parlamento o asamblea.
Procesos similares se habían producido con anterioridad en la península ibérica, en las Cortes de León de 1188 o en las Cortes Catalanas de 1192.
LA CONMEMORACIÓN
La actual monarca británica, Isabel II, quien es descendente directa del rey Juan, encabezó dos días de conmemoraciones por los 800 años de la Carta Magna.
Creo que este rey estaría muy contento al ver que su descendiente está en el trono. Porque en 1215, la monarquía estuvo en grave peligro, comentó el historiador David Starkey.
Los eventos conmemorativos incluyeron una controversia, ya que el actual primer ministro, David Cameron, utilizó la histórica ocasión para promover su plan de abolir la Convención Europea de los Derechos Humanos, sustituyéndola por una ley británica.
Aquí en Gran Bretaña, el lugar donde esas ideas nacieron, el buen nombre de los derechos humanos se distorsiona y devalúa. Por lo tanto, nos corresponde en esta generación restaurar la reputación de esos derechos, afirmó Cameron en su intervención durante la ceremonia.Te podría interesar...








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