Pero no sólo eso, hablan de toda una generación que ve a la violencia como algo natural. Son los síntomas de una profunda descomposición social. De una generación entera en riesgo.
Es un fracaso total del Estado que no está haciendo nada para apoyar la crianza positiva y no violenta de los niños y niñas. Más que una crisis de valores, lo que hoy enfrentan las familias es tener que sobrevivir en toda esta complejidad, haciéndolo lo mejor posible, porque no tienen ningún apoyo del Estado”, explicó Nashieli Ramírez, directora de la organización Ririki Intervención Social.Siete de cada 10 familias tuvieron que decidir, por ejemplo, no dejar salir a sus hijos a la calle, por la omisión del Estado de garantizarles la mínima seguridad.
Esto se traduce en más tiempo frente a una pantalla y, entonces, tenemos niños solos, que no están haciendo vida comunitaria, a los que no conocen en su barrio y que tienen amigos sólo a través de Facebook, y el gran problema de no tener vida comunitaria es que los espacios de socialización se reducen, lo que ocasiona que niños y niñas tengan menos criterio para dimensionar límites y riesgos”, advirtió Juan Martín Pérez García, director de la Red por los Derechos de la Infancia en México.
México sigue siendo un país inapropiado para la infancia; los niños están creciendo en entornos sin ninguna protección para el desarrollo de su personalidad. Hay una evidente fractura del Estado y, entonces, lo que nos reflejan los terribles casos de crímenes cometidos por adolescentes, es un profundo abandono de estos niños”, acusó Mario Luis Fuentes, director del Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo y Asistencia Social AC (CEIDAS).Para Carmen Gabriela Ruiz Serrano, de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), urge una política integral encaminada a fortalecer los espacios familiares, lo que, de entrada, implica la necesidad generar empleos con salarios dignos para conciliar la vida laboral y familiar.
No necesitamos paliativos, y creer que porque a la madre soltera le doy un seguro o al niño le doy una tableta electrónica estoy resolviendo el problema, de lo que se trata es de poder proveer, por ejemplo, de crianzas más armónicas, homologadas, de dotar a nuestra infancia de habilidades sociales para la vida, como la capacidad de ser empáticos y solidarios”, detalló.Para los expertos, uno de los puntos clave en este escenario es consolidar el tan anhelado sistema nacional de protección y promoción de derechos de la infancia que permita asociar variables tan básicas como preguntarse qué pasó con un niño que dejó de ir a la escuela. Coinciden, además, en que debe desmontarse la idea de venganza en contra de los adolescentes que han cometido un crimen, porque esto habla de una doble moral, de una sociedad que quiere castigar con mano dura lo que no fue capaz de prevenir. Mario Luis Fuentes, de CEIDAS resume: “Hay que tener cuidado en este asunto de querer aplicar la ley del ‘ojo por ojo’ porque, como lo decía Gandhi, en algún momento todos estaremos ciegos”. Infancia en riesgo
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