Celebró también la prudencia de las y los profesores que en Huatulco levantaron su bloqueo sin enfrentarse ni oponer resistencia. “Huatulco nos habla de la descomposición social que vivimos y es un llamado de alerta sobre la falta de capacidades institucionales para atender la demanda social”, expuso.
Aunque aplaudió que existan iniciativas ciudadanas para defender los derechos humanos, advirtió que éstas no deben orientarse a restablecer por sí mismas sus derechos, sino apelar al Estado, que tiene la responsabilidad primordial y el deber de proteger, promover y hacer efectivos todos los derechos humanos y las libertades fundamentales de todas las personas.
“Nunca estaremos de acuerdo en que se criminalice la protesta social, y nunca estaremos de acuerdo en que la ciudadanía pretenda hacerse justicia por propia mano”, expresó Peimbert Calvo.
Señaló también que las molestias a la población derivadas de las protestas, no sólo magisteriales sino de distintos gremios y sectores de la población, se deben en buena medida a que el Estado mexicano no ha tenido la capacidad para canalizar de manera efectiva las demandas sociales.
“Que un grupo de ciudadanos se confronte con otro bajo la mirada pasiva de quienes tienen la obligación de evitar estos conflictos, no es una solución, sino una perversa manera de administrar problemas”, subrayó finalmente el ombudsman.Te podría interesar...








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