Entonces, una centena de padres y madres de familia pidieron a profesores de la sección 59 –integrantes del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE)– que dieran clases a sus hijos. Por eso mantenían guardias día y noche en la escuela, para impedir que los integrantes de la CNTE regresaran o corrieran a los nuevos docentes.
Así funcionó la primaria durante tres meses, pero el 14 de noviembre de 2013 llegaron 3 mil maestros al municipio, según cuentan los pobladores. Armados con machetes y cohetes, rodearon la escuela y entraron para ‘recuperarla’.
Los maestros de la sección 22 continuaron con el ciclo escolar 2013-2014. Sin embargo, los padres de familia aún inconformes consiguieron una mesa de diálogo con representantes del IEEPO y la sección 59.
Lograron que el Instituto se comprometiera a que los alumnos de primaria tendrían los 200 días de clase como marca el calendario oficial con los maestros de la sección 59. Para ello rentó una casa, la acondicionó y entregó el mobiliario necesario. Además, reconoció a esta nueva sede también como primaria “Monte Albán”.
La “escuela” es una casa con zaguán color café sin ninguna insignia o aviso de que se trate de un plantel educativo. Al entrar, hay un patio con piso de tierra; del lado izquierdo una pequeña construcción con dos excusados y en el extremo opuesto una choza de lámina donde guardan pedazos de madera, un lavadero y unas sillas destartaladas.
Los cuartos, la cocina y la sala de esta casa fueron adaptados seis salones que miden entre 15 y 20 metros cuadrados, aunque el de educación especial solo es un pequeño cubículo de tres metros de largo por tres de ancho. Las mesas de madera y sillas de plástico naranja están semi nuevas, igual que las dos computadoras de la dirección.
El techo tiene manchas de humedad y las paredes están cuarteadas. Algunos salones tienen carteles con los números o dibujos de los alumnos, en otros solo está un pizarrón blanco.
Ahí iniciarán el ciclo escolar este lunes 24 de agosto unos 100 alumnos, seis maestros, dos trabajadores administrativos y uno de intendencia. Otros 150 estudiantes empezarán clases en el edificio de la primaria Monte Albán que se encuentra en lo alto de la colonia, donde sí hay salones, patios, canchas de basquetbol y bebederos.
Xoxocotlán está dividido entre quienes apoyan a los maestros de la sección 22 y quienes están con la sección 59, pero ningún grupo quiere repetir la confrontación. “Lo único que queremos es que nuestros hijos tengan educación, si es debajo de un árbol pero tienen buen maestro es más que suficiente. No nos interesa tener ocupado un edificio”, dice Concepción Díaz.
El director de la escuela-casa, Fredy Gregorio Villafaña, afirma que ya superaron la etapa de las amenazas por parte de los maestros de la sección 22, aunque aún no acepta que su rostro sea difundido en un medio de comunicación “por precaución”. Asegura que seguirá trabajando en esa comunidad porque tienen la confianza de los padres de familia y, además, él y el resto de trabajadores ya tienen plaza y sus pagos están integrados en la nómina oficial del IEEPO.
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