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A los tres años, Angélica López contribuye a romper la barrera del sonido para los niños sordos.
Washington.- Nacida sin nervios auditivos funcionales, la pequeña puede percibir sonidos por primera vez —y empezar a imitarlos— después de ser sometida a una operación quirúrgica para implantarle un dispositivo que pasa por alto las conexiones ausentes en el oído interior. Angélica es una de un puñado de niños en Estados Unidos que ponen a prueba un implante auditivo en el tronco encefálico, conocido como ABI por sus siglas en inglés. El dispositivo va más allá de los implantes cocleares que han permitido oír a muchos niños