Ciudadania Express
Martes 07 de abril, 2015. 09:30 am

SNTE lucra con el ‘manifestour’

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(Excélsior)

Oaxaca, México.- “¡Súbale a México! ¡Hay lugares a México con la maestra Hilda!”, invita uno de los despachadores.

“¡Boletos para México, somos la línea de la maestra Mayra”, dice otro. El griterío por la venta de boletos de autobús en la improvisada taquilla se confunde con las voces agudas de un par de señoritas que también invitan a viajar, pero con el profesor Sebastián, de SebasTours 22. En los tres casos se trata de profesores que rentan autobuses para, a su vez, alquilarlos a sus colegas que con frecuencia viajan a la Ciudad de México. snte-720x400El alquiler de un autobús turístico del Servicio Público Federal de 42 a 44 asientos tiene un costo aproximado de 24 mil pesos entre particulares, viaje redondo (incluido el pago de las casetas, diesel y viáticos del operador). El costo del pasaje en este servicio subarrendado es de 250 pesos; presumiendo que los 44 asientos hayan sido vendidos se obtienen 11 mil pesos (de Oaxaca a México, DF, con base en el Monumento de la Revolución). Considerando que esta unidad regrese del DF a Oaxaca, con el cupo lleno, se habrán obtenido 22 mil pesos en 24 horas. Suponiendo que el autobús realice tres viajes a la semana (ida y vuelta) con cupo lleno se habrán obtenido 66 mil pesos en una semana. En un mes se habrían obtenido 264 mil pesos. En un año las ganancias serían de tres millones 168 mil pesos. En plena vía pública Los siete días de la semana invariablemente los “taquilleros” se instalan sobre la vía pública, a un costado de la sede de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), para convencer a potenciales clientes de viajar en autobús, con la “garantía” de la gremial. Las “taquillas” son puestos semifijos que ocupan la esquina de las calles de Armenta y López con Guerrero, en el Centro Histórico de esta ciudad. Una esquina donde se localiza una casona antigua, habilitada por la Secretaría General de Gobierno como oficina. Se trata de mesitas plegables de las que cuelgan cartulinas de papel fluorescente, que informan de los horarios de salida, precios y destinos. Ahí está la firma Viajes Turísticos Sebastours22, administrada por un supuesto profesor Sebastián, quien ofrece viajes sencillos, redondos y especiales con descuentos significativos para el magisterio disidente. El precio es de 250 pesos por persona, mientras que el de líneas comerciales cuesta casi 600 pesos. El recorrido de los autobuses turísticos contratados por los y las docentes miembros de la Sección 22, para después subarrendarlos a sus compañeros —o a un tercero—, tiene como destino el Monumento de la Revolución donde la disidencia magisterial de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) mantienen un plantón representativo desde 2013. Oferta y demanda Como en cualquier otro comercio, el costo del boleto está sujeto a la oferta y la demanda del consumidor. El precio del pasaje aumenta cuando se realiza el desplazamiento masivo a la Ciudad de México o cualquier otra entidad o región. “Entonces les va mejor, pues a los maestros lo que les urge es viajar para llegar a la marcha”, comenta una profesora que solicitó el anonimato y que alguna vez usó el servicio. Sin embargo, dice, “no son pocos los compañeros que se han quejado con sus delegados de que el autobús tuvo fallas mecánicas en el camino o que fueron bajados antes del lugar del destino o bien el conductor se extravió en la Ciudad de México”. Al momento de preguntar por las características del servicio, el ansioso vendedor de la Línea Rosa asegura que el boleto incluye el seguro de viajero, pues se trata de vehículos autorizados por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) que prestan un  Servicio Público Federal. “El costo del pasaje es económico porque nosotros le ‘ahorramos’ al usuario el gasto por uso de una terminal camionera”, justifica. “Nos deslindamos” El coordinador político organizativo de la Coordinadora Estatal de los Trabajadores de la Educación de Oaxaca (CETEO), Eligio Gómez Hernández, se deslindó de las empresas de transporte y profesores que mantienen un “taquilla” a un costado del edificio sindical, donde despacha la dirigencia sindical. “No tenemos nada que ver con ellos, no son autobuses de la Sección 22, o al menos no de sus dirigentes”, sostiene el entrevistado. Incluso, refirió, la asamblea estatal se pronunció por exigirle a las personas a cargo de la taquilla ambulante que se retiren de la puerta, pues ocupan los cajones de “nuestro” estacionamiento. —¿Son profesores quienes están subarrendando el servicio para ustedes? —se le preguntó. —Pues eso dice la base (sindical), pero no me consta —respondió el coordinador de la CETEO. Reconoce que en el seno de la asamblea estatal se ventilaron las quejas por parte de los mismos profesores por el servicio de tan mala calidad ofertado por las empresas de transporte turístico —al parecer— administrado por otros docentes. A nombre de la dirigencia sindical, Gómez Hernández insiste  en que el magisterio no respalda la permanencia de estos vehículos, ni tampoco las “taquillas”, porque también afectan a sus compañeros que llegan al edificio a realizar diligencias. Incluso, comenta, la policía municipal ha retirado varias placas de los carros de profesores porque se encuentran  estacionados en lugares ina- decuados al no haber espacio disponible debido a la invasión de estas empresas. En su momento, la coordinación de inspección y vigilancia del Ayuntamiento de la ciudad de Oaxaca intentó retirar la taquilla ambulante junto con los autobuses. Al día siguiente se volvió a instalar el remedo de taquilla con el supuesto respaldo de la Sección 22, aunque los autobuses aguardan en la periferia hasta la hora de salida, cuando se acercan a la sede sindical para recoger al pasaje. Movilización de 2013 Tras estallar el paro magisterial en el Distrito Federal en el año 2013, algunos profesores, de manera interna, contactaron a los dueños de autobuses de diversas empresas para que los transportaran al plantón del Monumento a la Revolución. Sin embargo, poco a poco éstos se fueron quedando al ver la “ventaja” de subarrendar el servicio a sus compañeros afuera de la sede sindical en la calle de Armenta y López, por lo que los profesores ampliaron sus perspectivas de negocio. A su salida se le unieron otros docentes, que dos años después consiguieron conformarse en la Sección 59 del SNTE.
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