Fundador de la empresa Corporativo de Seguridad Privada Senocam desde hace cuatro años –con 50 empleados fijos y registro legal en la Secretaría de Gobernación–, el joven empresario consideró que para poner en regla a estas empresas, se deben “atender los vacíos que existen en el proceso de regulación, pues los requisitos que solicitan los estados y la Federación no están homologados”.
De acuerdo con un comunicado de la UIA, Noriega Cadena agregó que a pesar de la existencia de policías municipales, estatales y federales, “el número de empresas de seguridad privada está en crecimiento, a razón de 10%, impulsado en gran parte por el alto índice de desconfianza en las instituciones encargadas de procurar la seguridad de los mexicanos”.
De acuerdo con el egresado de la Ibero, el sector de la seguridad pública se compone de cinco modalidades: seguridad electrónica, traslado de valores, seguridad de bienes –guardias de inmuebles–, seguridad a personas y blindaje de automóviles.
Este último rubro es el que tiene más demanda, pues se ha incrementado a razón de 15% o 20% anual.
“La seguridad ha dejado de ser un derecho para convertirse en un bien comerciable, un producto más que se oferta en el mercado. La seguridad se está privatizando”, de acuerdo con el investigador.
El estudio ejemplifica con una encuesta realizada entre parejas de distintos niveles socioeconómicos, de la que se desprende que 84% de los encuestados preferirían confiar su seguridad a una empresa privada, pues la perciben más confiable.







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