La heredera del emporio de Grupo Modelo y accionista de Grupo Televisa hasta enero de 2006, separa a los directivos de la televisora de su disputa con López Dóriga. Recordó que tuvo un encuentro con Emilio Azcárraga Jean y éste se comprometió a no tomar parte en el conflicto.
“Esto comenzó con la defensa de un desarrollo inmobiliario, pero se ha convertido en un tema más grande”, apuntó.
“Es un caso de cómo la corrupción puede inhibir la inversión en la Ciudad de México. Yo tengo más de mil millones de dólares de inversión en 14 desarrollos y me tratan como si fuera narcotraficante. Hay un enorme abuso del poder que se le da a un locutor al tener acceso a un medio. Ese poder es utilizado para enriquecerse, para extorsionar”, sostuvo.
Al preguntarle si alguna vez había sufrido un intento de extorsión, dijo que “nunca en 24 años” le había sucedido algo así.
Sobre una alusión que hizo López Dóriga en su columna, respecto a que es una “niña rica” que en su “multimillonaria soledad envidia la felicidad ajena”, respondió: “No me da vergüenza que me diga niña rica porque soy heredera de un gran imperio fundado por mi abuelo. A mí no me dan vegüenza mis orígenes. Soy rica, pero no inútil y mucho menos corrupta. Mi dinero no es mal habido, como el de él”.
Hasta ahora, López Dóriga sólo ha comentado en su cuenta de Twitter:
“Niego rotundamente la dolosa implicación de Reforma: No he ‘litigado’ el problema vecinal con el negocio de la señora Aramburuzabala en Polanco.
“Quien sí ha litigado en medios la defensa de su negocio ha sido la señora Aramburuzabala: 6 primeras planas en Reforma a favor de su desarrollo”.
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