"Nunca en mi vida había oído tanto de corrupción, de tanto dinero gastado", dijo Sheila Alcantara, una ama de casa que dice que tuvo que cerrar su restaurante en enero por el aumento de precios de la comida y electricidad.
"Una intervención militar es la única forma de limpiar el gobierno, el ministerio, el Congreso. Están todos comprados", dijo.
Alcantara, como muchos otros, reclamaron la corrupción que aflige al país principalmente refiriéndose al esquema de sobornos que implica a docenas de políticos, constructoras y exejecutivos de la compañía estatal Petrobras.
La fiscalía mantiene que más de 800 millones de dólares fueron pagados en sobornos a políticos y funcionarios de Petrobras por las principales compañías de construcción e ingeniería del país a cambio de contratos sobrevaluados con la petrolera.
Además de Río de Janeiro, decenas de miles de reunieron en la capital del país, Brasilia, así como en Belo Horizonte y Sao Paulo.Te podría interesar...








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