Esta situación hace notar la falta de visión del Estado, pues ignora la complejidad que existe para hacer respetar y garantizar los derechos humanos de quienes hablan solamente alguna de las lenguas originarias del país, dijo de acuerdo con un boletín del Senado.
La lengua originaria que más se usa es el náhuatl con un millón 544 mil 968 hablantes; la segunda el maya con 786 mil 113; el tercero es el mixteco con 471 mil 710; el cuarto es el tzeltal con 445 mil 856 y le sigue el zapoteco con 425 mil 123 parlantes.
Fidencio Briceño, coordinador de la traducción de la Carta Magna, expresó que con este trabajo se abre un mundo de posibilidades a las lenguas indígenas al reconocer su importancia y validez, además de que acerca a los pueblos originarios al campo de la justicia, pues quien no conoce las leyes no conoce sus derechos.
Consideró que hacen falta políticas lingüísticas claras y efectivas para salvaguardar estos idiomas, los cuales son minimizados frecuentemente. En este sentido, mencionó que es necesario traducir leyes, decretos, reglamentos y demás documentos que atañen al aspecto legal, a fin de dar a las comunidades herramientas jurídicas para la defensa, protección y difusión de sus derechos.
Te podría interesar...








Esta conversación es moderada acorde a las reglas de la comunidad “Ciudadanía Express” . Por favor lee las reglas antes de unirte a ella.
Para revisar las reglas da clic aquí