Además, de acuerdo con la Reforma Constitucional en materia de combate a la corrupción y para impulsar el Sistema Nacional Anticorrupción (27 de mayo de 2015), el DF debe realizar las reformas que transformen al Tribunal Contencioso en uno de Justicia Administrativa, de manera que además de conocer las controversias entre los particulares y el Gobierno del Distrito Federal, también imponga sanciones a los servidores públicos de la administración pública local que incurran en faltas administrativas graves e inclusive a los particulares vinculados a tales faltas, agregaron.
Para cumplir cabalmente con las atribuciones que la Constitución le otorga, el nuevo Tribunal de Justicia Administrativa tiene que desempeñarse de manera diferente a como lo ha venido haciendo el Tribunal de lo Contencioso Administrativo, que en los últimos años se ha caracterizado por ser un Tribunal puesto al servicio del Gobierno y no atento a la justicia administrativa; un Tribunal de consigna como se ha visto en casos relevantes de demandas ciudadanas, como ocurrió con la Supervía Poniente y con la instalación de parquímetros a los que legalmente se opusieron sectores importantes de ciudadanos, al igual que en casos notables de construcciones ilegales, destacaron.
Esto, además de la opacidad y de la inaceptable discrecionalidad con los que se han manejado los recursos públicos en el propio Tribunal.
El documento fue firmado por Sergio Aguayo, Mónica Tapia, Luis Zambrano González, Lorena Velazco Díaz, Daniel Gerhenson, Marco Buenrostro, Cristina Barros, Rafael Martínez, Gerardo Moreno Ballesteros, Leticia Moreno Ballesteros, Lourdes Moreno Ballesteros, Margarita Pérez Negrete, María Ana Portal, Cristina Sánchez Mejorada, Gilberto Anguiano, Simón Hernández León, Rocío Culebro, Edgar Cortez, Laura Velazco Díaz, Margarita Pérez Negrete, Alberto Serdán Rosales, José Antonio Guevara Bermúdez, Salvador Medina Ramírez, Mayela Delgadillo Bárcena, Edgar Avilés Gómez, Ximena Ramos Pedrueza, Iván Azuara Monter, Gabriela Rodríguez, Amparo Sevilla Villalobos, Irma Hernández Jiménez.
Así como por las siguientes organizaciones: Alarbo, A. C.; Al Consumidor, A. C.; Asociación en Defensa Roma-Condesa; Bicitekas, A. C.; Centro de Derechos Humanos "Fray Francisco de Vitoria OP", A.C.; Centro de Derechos Humanos, Miguel Agustín Pro Juárez, A. C.; Defendamos la ciudad. Frente ciudadano; Frente Amplio contra la Supervía Poniente; Greenpeace México, A. C.; Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia, A. C.; Investigación, Organización y Acción Comunitaria Altepetl A. C. y Litiga Ole, A. C.
Otros escándalos de la magistrada
Y si organizaciones no gubernamentales acusan una mala actuación de la magistrada Yasmín Esquivel Mossa, en estos días se ha denunciado otra probable falta de la encargada de impartir justicia.
De acuerdo con la columna de Ricardo Alemán, Itinerario Político, de El Universal, una pareja venezolana fue encarcelada luego de denunciar anomalías en una escuela de Santa Fe llamada Colegio Westhill Institute, donde estudiaba su hijo.
Antonio José Urbina y Coral Rojas Acosta huyeron de la crisis venezolana, pero encontraron otra de justicia en México. Él es un especialista en sistemas y ella administradora de empresas.
En diciembre de 2014 fueron detenidos al reclamar daño psicológico y moral a la escuela, pues pagaban 15 mil pesos mensuales y a cambio recibieron boletas falsas y amenazas de muerte.
Se les acusó de fraude procesal y se les impuso una fianza de 30 millones de pesos, pues el colegio en cuestión es propiedad de José María Rioboó, esposo de la magistrada Esquivel. Ambos presumen de su amistad con Miguel Ángel Mancera y Andrés Manuel López Obrador.Te podría interesar...








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