Durante dos años las mujeres se han capacitado y han compartido sus saberes ancestrales para dar origen a una marca propia. Con la asesoría de la organización civil Desarrollo, Género y Ciudadanía durante este año se instalaron seis talleres comunitarios con un doble objetivo: preservar los bordados artesanales, y obtener mejores ingresos para lograr la autonomía económica de las mujeres.
Mientras que las mujeres rurales e indígenas –en las leyes– tienen derechos económicos como derecho a un trabajo digno, a un salario justo, y a capacitación productiva, estos derechos son violentados sistemáticamente por el mercado que las está llevando al abandono de sus actividades productivas con mínimos apoyos por parte de las instituciones.
Cada vez es mayor el número de mujeres indígenas que tienen que emigrar de sus comunidades y abandonar su actividad artesanal, ya que la sociedad no valora la riqueza que representan las técnicas de bordado ancestrales transmitidas de generación en generación.
Actualmente las artesanas viven nuevas formas de explotación ya que han surgido nuevas formas de intermediarismo. Empresas privadas y boutiques están pagando muy bajos salarios por los bordados, y se dedican a transformar prendas artesanales con diseños modernos, pero las artesanas no reciben beneficios reales por su trabajo.
Por esa situación, Desarrollo, Género y Ciudadanía ha capacitado a las mujeres en confección de las prendas por talla y combinación de colores para abrir nuevos mercados. Así se preservan los bordados de siete municipios, y las mujeres se han capacitado en liderazgo y género para exigir el cumplimiento de sus derechos económicos.
La marca Taj Kotoltik busca crear una alternativa para que las mujeres elaboren y vendan de forma directa sus productos transformados a un precio justo, y así logren mejores márgenes de ganancia.
Estas nuevas formas de organización, como la marca Taj Kotoltik, muestran que entre todas es posible proteger el patrimonio cultural con la transformación y mejoramiento de sus prendas a un precio justo.
Así las ganancias sociales y económicas son para las mujeres disminuyendo el intermediarismo con capacitación y organización. Las artesanas crean verdaderas obras de arte y su cultura tiene que ser protegida y preservada, pero también remunerada a un precio justo.
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