Una de las principales violencias que se representaron fue la laboral, que se expresa en los bajos salarios y las pésimas condiciones que experimentan las jornaleras de la región, precisó en entrevista Margarita Amalia Cruz Cruz, titular de la Casa de la Mujer Indígena, que fue una de las convocantes a la manifestación.
Al decir de la activista, la protesta era necesaria, ya que en San Quintín, poblado de migrantes e indígenas, las mujeres son violentadas en diferentes ámbitos, como en el hogar, el trabajo y la calle, según lo demostraron los relatos al cierre de la marcha, todos ellos historias reales de mujeres que han acudido a pedir ayuda a la Casa de la Mujer Indígena.
En BC, casi dos de cada tres mujeres de 15 años y más, que están casadas o unidas, han experimentado violencia a lo largo de su última relación de pareja, además de que en promedio ganan cuatro pesos menos que los varones, pero trabajan tres horas más a la semana, según datos del Diagnóstico Estratégico del Plan Estatal de Desarrollo que difunde el gobierno de la entidad fronteriza.
Las mujeres que participaron en la marcha fueron convocadas a participar a través de carteles en la calle, y en colaboración con los centros de salud y la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas.
Como parte de las acciones por el 25 de noviembre que emprendió la Casa de la Mujer Indígena –que celebra su séptimo aniversario–, estos días 24 y 25 llevará a cabo en la delegación Venustiano Carranza, en San Quintín, el evento “No más violencia. Alto a los feminicidios”. Se tiene prevista la participación de representantes de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.
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