María Amparo Casar informó que resulta difícil medir el daño económico de la corrupción, pues si bien existen estudios sobre lo que se gasta en el rubro, cuestiones como el daño en la credibilidad de las instituciones y en la marca México, son intangibles para cualquier análisis académico.
Sin embargo, destacó que en el ámbito económico, se ve y siente en los bolsillos de los mexicanos, que la corrupción es un impuesto regresivo para las familias más pobres, debido a que en los hogares que perciben un salario mínimo, se gasta un tercio de sus ingresos para el pago de servicios públicos que deberían de ser gratuitos -como la recolección de basura-.Te podría interesar...








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