El PRD-DF había intentado, a la mala, destruir la candidatura de la panista Xóchitl Gálvez. Con la complicidad del Instituto Electoral del Distrito Federal los perredistas buscaron descalificar a la señora Gálvez. Por fortuna, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación puso orden. Fue una lección, la de no utilizar el poder para beneficiarse, que el PRD-DF no aprendió.
Ahora, en la Miguel Hidalgo, el PRD utiliza recursos del gobierno para apoyar a su candidato a jefe delegacional. Además de las sanciones que establezca la autoridad electoral local –el IEDF, controlado por el perredista gobierno capitalino, no será muy duro con Razú–, la PGR deberá actuar. Porque el desvío de recursos públicos con cualquier fin es algo que se castiga con cárcel, más aún si se hace con propósitos electorales.Te podría interesar...








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